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Villena

Paisajes de éste y de otros mundos imaginados.

Paisajes de éste y de otros mundos imaginados.

“Paisajes…”, último proyecto expositivo de M.A.N.R.E.C., supone un guiño a los
postulados surrealistas. Una declaración de amor a los irreductibles militantes de las
vanguardias europeas. Aquellos que murieron en el campo del honor, antes de vender
sus espíritus indomables votando a Fulano. Los que amaban la naturaleza y la pintura.
Esos tipos simpáticos y encantadores que aullaban de manera exquisita en las
manifestaciones Dadá.
¿Y por qué?
Porque eran inteligentes. Porque respetaban a todo el mundo.
Desde esta premisa intelectual, un espacio creativo mil veces reinventado. Surgen estas
escenas del subconsciente .Atmósferas oleosas. Lugares inquietantes, que no nos
resultan del todo ajenos. Parajes de la mente, donde experimentamos un “deja vu” que
se nos antoja extrañamente familiar.
Pintadas en situaciones de extrema debilidad y agotamiento físico. Justo en el
momento en que se desconecta la zona racional del cerebro, el cortex, para que el
cerebro rectiliano o arcaico, reine absolutamente, liberando imposiciones; esquemas
preestablecidos, pautas de comportamiento, doctrinas reglamentadas, credos, disciplinas
jerárquicas absurdas o dogmas culturales banales y prescindibles.
En condiciones idóneas, empieza el juego de la creación pura.
Caprichosa entelequia. Soplo divino. Fulgor pasajero. Éxtasis. Prosaica mentira.
Despropósito; el placer intenso libre de trabas.
Metáfora.
La sombra que persigue a los iluminados.
Sobre el lienzo. Derramando el óleo directamente del tubo al soporte y dejando que las
manos, las herramientas más sofisticadas de la creación, ejecuten órdenes directas del
subconsciente. Sobrepasando cualquier voluntad. Sin control. Mecánicamente. A veces
de forma espasmódica. Mientras los colores luchan ferozmente entre si.
Hasta conseguir dejar de ser
Llegar a no existir durante un instante.
Transformarse en el remoto animal primigenio que fuimos un día.
Bordear el abismo, y al cabo, volver al lugar de donde partimos.
Después de tantos años.
Miguel Ángel Navarro Rodríguez de Escoín & Campayo
Villena Mayo 2008


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