El niño Jesús de la Bola, también conocido como el de Praga, de la familia Navarro, vivirá un tiempo entre fósiles y útiles prehistóricos en el Museo Arqueológico de Elda. Allí estará a la espera de que la familia encuentre el lugar adecuado, bien en un etnológico o en uno de arte religioso. Y esperan que se quede en Elda, donde ha permanecido las últimas décadas.
Las ropas de esta pieza de arte sacro sufrían un gran deterioro. Llenas de moho y acartonadas por el paso del tiempo era preciso repararlas. Así, durante nueve meses la talla policromada, que data del siglo XIX, sufrió un proceso de restauración y limpieza en un taller de Murcia.
Uno de los integrantes de la familia Navarro Payá relató la historia de esta escultura que llegó a Elda en el siglo XIX. Manuel Navarro narró como Elisa Payá Belda, vecina de Petrer, trajo a su domicilio -en la calle San Roque en Elda- la talla al casarse con Manuel Navarro y siempre contó que «la escultura se la había regalado su abuela a su madre en la segunda mitad del siglo XIX».
La pieza ha sobrevivido no sólo al paso del tiempo sino también a la Guerra Civil ya que fue guardada en un colchón de lana para evitar su destrucción. Las últimas décadas hasta 2010 estuvo en la calle Francisco Alonso de Elda.
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