Las actuales normativas y las futuras leyes europeas, nacionales y autonómicas, obligarán a largo plazo al sector del calzado a desarrollar puntos de recogida selectiva de calzado en desuso y generar sus propias plantas de reciclado y reutilización de material. Desde su punto de vista, los objetivos europeos en materia de sostenibilidad, las exigencias del denominado Green Deal de la Comisión Europea y la normativa española nacional y autonómica a raíz de la actual Ley de Cambio Climático lo impondrán.
Los objetivos de clima neutro, la reducción de las emisiones contaminantes, las exigencias del consumidor final como en los canales B2B, además del refuerzo para el sector del calzado de la Responsabilidad Ampliada del Productor, motivarán la necesidad de generar sistemas muy parecidos a los actuales para residuos ligeros gestionados por la entidad Ecoembes.
En la actualidad, se está poniendo el foco en el sector textil con mayor impacto medioambiental con respecto al calzado -, que se está viendo obligado a generar sistemas de recogida selectiva de ropa en desuso en el ámbito doméstico. Esto mismo tendrá que hacer el sector del calzado, cuyo producto genera menos problemas medioambientales, pero es más complejo de reciclar y de separar sus componentes.
Se trata de una oportunidad de transformación que afortunadamente viene acompañada de una importante inyección de fondos europeos para la transición de las empresas, puesto que la UE pone a disposición de los cambios de la industria el 25% de su PIB, más de 260.000 millones de euros, más el paquete de Bonos Verdes. Todos ellos disponibles en los próximos años. El objetivo intermedio de reutilización y reciclaje de residuos domésticos entre ellos el calzado es del 55% en 2025, este porcentaje deberá ser del 60% en 2030 y del 65% en 2035.
Maremagnum normativo
En términos generales, todas las empresas deberían comenzar a actuar en materia de reducción de su huella de carbono como primer parámetro que se exigirán por parte de la administración y el propio mercado. Ante la llegada de normativas de distinto nivel comunitaria, estatal y autonómica es importante planificar y establecer una hoja de ruta en materia de gestión. No podemos olvidar que más allá de la nueva fiscalidad verde que va a llegar, cada cambio supone una inversión.
En este sentido, el desarrollo para adaptar las empresas del calzado a la Ley de Cambio Climático pasa por diagnosticar y detectar riesgos, definir la estrategia, medir los impactos de las medidas y localizar financiación adecuada disponible a través de los Fondos Europeos.


