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Elda

Ha fallecido Cati Torrente Carreño, fallera y presidenta de la falla El Huerto

Ha fallecido Cati Torrente Carreño

La mañana del domingo nos despertaba con una mala noticia: había fallecido Cati Torrente Carreño durante muchos años presidenta y motor de la falla El Huerto.
En los últimos meses sabíamos de su enfermedad, traidora y cruel, que no le permitió estar presente en las últimas fiestas falleras, pero pensando en ella, luchadora y tenaz, nos daba la impresión de que podría vencerla, sin embargo no ha sido así y en poco meses se nos ha ido.
La figura de Cati Torrente aparece públicamente vinculada a las fallas en el año 1983, cuando figura en la relación de componentes de la falla El Huerto como vocal. En los años siguientes iría tomando mayor responsabilidad, y de esta forma asume la presidencia de la falla dos años más tarde, el mismo ejercicio en el que su hija fue fallera mayor de El Huerto. Desde entonces Cati inicia una carrera imparable en la que siempre estuvo al pie del cañón, unas veces como presidenta, otras como vice-presidenta, incluso entre los años 2000 a 2005 daba paso a otras personas al frente de la falla, quedando ella relegada a un segundo plano público, sin dejar de trabajar incansablemente por el colectivo.
Trabajadora, perseverante, cauta y precavida, siempre hacía gala de guardar parte de los ingresos del ejercicio por si llegasen los tiempos de vacas flacas. Su carácter en cierto modo maternal y su discreción, la llevó a ser querida por todos aquellos que la trataban, reconociendo su férrea voluntad de trabajo. Su mediación en momentos de conflicto siempre fue decisiva para la buena resolución de estos.
En 2006 vuelve a tomar la presidencia de la falla, para no abandonarla hasta este ejercicio, en el que su salud la obligó a hacerlo. Apegada a sus tradiciones, Cati fue la última mujer que vistió el traje negro de foguerer con falda, modelo que vestían las mujeres de las comisiones falleras desde los años 80, para adoptar la indumentaria imperante en los últimos años, el traje de siglo XVIII, aunque ella lucía una peculiar indumentaria que la identificaba.
El velatorio en el tanatorio de Elda ha supuesto un desfilar constante de personas tristes por su ausencia, que querían compartir los momentos de dolor con su familia, con su falla, con aquellos que la conocieron y la trataron en su vida diaria.
Este ha sido un momento triste para todo el colectivo fallero, y para el barrio de El Huerto en general en donde era muy querida. Ha partido una buena amiga, ha cerrado sus ojos una incansable fallera, descanse en paz una mujer admirable y que su recuerdo sea siempre un ejemplo a seguir.


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