La actuación de los inspectores de Trabajo está siendo fundamental para lograr , poco a poco, que la economía sumergida salga a la luz, y estoy convencido de que el hecho de que haya descendido el paro, siquiera un poco en Elda y comarca es el reflejo de buena parte de estas inspecciones.
Así se ha manifestado el responsable de acción sindical de CCOO, Juan de Dios Brotons que, no obstante, no puede mostrarse optimista con la situación.
Las cifras oficiales, respecto al mes de octubre, hablan de un descenso de 87 desempleados en Elda, que en cualquier caso, sigue acumulando más de 8.400 parados.
Sin embargo, Brotons apunta algo que todos sospechamos y es que «no son reales los números del desempleo, y no lo son porque hay demasiados empresarios que hacen dejación de sus obligaciones a la hora de dar de alta a sus trabajadores», siendo la economía sumergida uno de los aspectos del mundo laboral al que menos atención se presta.
El representante de Comisiones Obreras ha lamentado que, por ejemplo, los políticos de todo signo acudan a ferias y reuniones con empresarios a quienes apoyan y prometen ayudas de todo tipo «pero ninguno les exige ni les recuerda la responsabilidad social que tienen con sus trabajadores».
«El crecimiento de la economía sumergida está haciendo- afirma Brotons- que los empresarios que cumplen con sus obligaciones legales se vean desbordados y muy preocupados por la actuación de auténticos «piratas» que ofrecen los mismos servicios y productos que los primeros a precios mucho más bajos».
Y es que, después de haber comprobado los casos de varias empresas en cuyas inspecciones, por ejemplo, se han descubierto 60 trabajadores sin dar de alta en una plantilla de 63 personas, y la existencia, cada vez más sofisticada, de razones sociales «puente» que sirven «para hacer blanco un dinero que era negro», Brotons cree ineludible que Hacienda tome cartas en el asunto «y que verifique qué empresas hacen realmente los zapatos y con qué plantilla».
El representante de CCOO se ha mostrado satisfecho por la labor de la Inspección de Trabajo en los últimos tiempos, aunque reconoce que serían necesarios más inspectores, y aboga porque haya más control de cómo y dónde se hacen los zapatos «y no sólo mediante las etiquetas para los fabricados en el extranjero; a los de dentro también hay que controlarlos».


