A lo largo de la historia, grandes personajes de todos los tiempos han pasado por nuestra tierra y se han maravillado con ella. El gran escritor danés Hans Christian Andersen fue uno de ellos.
En la primavera de 1808, quince mil soldados españoles se hallaban en Dinamarca para fortalecer el bloqueo contra los ingleses, en cumplimiento de lo acordado en el Tratado de San Ildefonso en 1796. Años después, uno de los niños que veía desfilar marcialmente a los españoles por la ciudad de Odense, llamado Hans Christian Andersen, escribió esto en su autobiografía: Un buen día, me alzó un soldado español en sus brazos y apretó contra mis labios una medalla de plata que llevaba colgando sobre su pecho desnudo. Recuerdo que mi madre se enfadó mucho y dijo que eso era católico, pero a mí me habían gustado la medalla y el extranjero aquél, que bailó girando conmigo en brazos mientras lloraba; por lo visto él tenía niños allá en España.


