La Congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados fue fundada por el Siervo de Dios, D. Saturnino López Novoa en colaboración con Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars, nombrada Superiora General del Instituto desde sus comienzos.
El Instituto religioso nace en Barbastro (Huesca) el 27 de Enero de 1873, el 11 de mayo del mismo año se abre la Casa Madre en Valencia.
En sus 133 años de existencia estuvo regida por 10 Madres Superioras Generales, siendo la actual la Madre Mª Purificación Castro Negro, elegida el 12 de Marzo de 2005.
El Carisma de la Congregación es el cuidado y asistencia espiritual y material de los Ancianos desvalidos de uno y otro sexo, preferentemente los pobres, que sean puestos al cuidado de la Congregación.
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Actualmente cuenta con 210 casas, donde son acogidos unos 26.000 Ancianos, (15.300 en España y 10.000 en los restantes países), en 17 Naciones (España, Portugal, Alemania, Italia, México, Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina, Chile, Brasil, Mozambique), y 3 continentes (Europa, América y África).
Existen 5 noviciados con su correspondiente Postulantado, 2 en España, 1 en Perú, 1 en México y otro en Colombia. 5 Juniorados en el mismo orden. Hay también 16 aspirantados: 2 en España, 13 en América, y 1 en Mozambique (África).
Los miembros de la Congregación son 2438 de los que 2.105 son Hermanitas de votos perpetuos y 333 son de votos temporales. Hay además 112 novicias, 52 postulantes y 140 aspirantes.
Saturnino López Novoa1 sacerdote aragonés va a ser el fundador de una nueva congregación religiosa, suscitada por el Espíritu Santo para que la Iglesia manifieste al mundo la caridad de Cristo, atendiendo a ese constante sector de pobreza que es la ancianidad: las Hermanitas de los Ancianos Desamparados2 . El proceso de canonización de este Siervo de Dios fue abierto solemnemente en Valencia el día 7 de noviembre de 1998 y clausurado el día 2 de abril de 2000, Año Jubilar. P. Saturnino López se revela como una colosal figura de la Iglesia en la España del siglo XIX «tan actual como digna de imitación3».
Junto a D. Saturnino, Madre Teresa Jornet. «Nos encontramos ante una de esas figuras que dejan una impronta propia y profunda de su paso por el mundo, legando a la Iglesia y a la sociedad el sello de su personalidad siempre lozana e inaccesible. Servir, inmolarse por los demás, será la faceta distintiva de la espiritualidad de Santa Teresa Jornet (…) esta española universal por el espíritu y el alcance de su obra4».


