La provincia de Alicante es una de esas regiones de España que figuran en rojo en todos los mapas de la sequía. Es una de las zonas donde la trifulca política en torno al agua, los trasvases y las desaladoras es más encarnizada. Y es, además, el
lugar donde la multinacional Danone busca acomodo al proyecto de su mayor planta embotelladora de agua mineral del país. La propia compañía ha confirmado a MERCADOS que mantiene negociaciones a tres bandas con el Ayuntamiento del Villena (del PP) y los regantes de la zona para un proyecto «importante». Las conversaciones las mantiene a través de la filial Aguas Font Vella y Lanjarón SA y se enmarcan dentro de la creciente competencia del mercado del agua mineral en España y la necesidad de fuentes de suministro.
La legislación española obliga a las empresas a concretar los acuíferos de los que se nutren y se ha desatado una descarnada competencia por las reservas de mayor calidad. Hasta ahora, los buscadores de reservas se centraban en el Norte de España; pero, poco a poco, van bajando. Una de estas reservas recorre el subsuelo del interior de Alicante y parte de Murcia, en el sistema conocido como Vinalopó-Jumilla, del que se extraen 23 hectómetros cúbicos al año. Estos acuíferos, con 24 sondeos abiertos que eran de gran calidad, están actualmente sobreexplotados, según las consideraciones del Ministerio de Medio Ambiente. Algunos pozos -no todos- padecen cuotas elevadas de salinidad y para aliviar su situación se está construyendo un trasvase desde la desembocadura del río Júcar.
Danone pretende lograr una producción de entre 0,2 hectómetros cúbicos y un hectómetro al año (o lo que es lo mismo, entre 200 y 1.000 millones de litros al año). Para ello, las negociaciones que están todavía en marcha contemplan la compra de terrenos con derechos de riego por una cantidad equivalente. De este modo, se garantizaría que en los sedientos campos alicantinos no se aumentara la superficie de riego, sino que el mismo agua se embotellara y multiplicara su valor añadido.
A fin de cuentas, Villena es una localidad que tradicionalmente se ha dedicado a la industria del calzado y sufre en sus carnes los embates de la globalización y la internacionalización de las empresas. Las previsiones del proyecto de Danone son las de crear 80 empleos directos y 300 indirectos, según fuentes cercanas a la negociación consultadas por este diario.
Además, también supondría un importante aliciente para las arcas municipales, dado que se espera un acuerdo similar al que alcanzó la multinacional con el Ayuntamiento de Lanjarón (Granada), donde aporta 1,2 euros por cada mil litros embotellados.
Más aún, todas las botellas de agua, como ya ha pasado en el caso del agua de la localidad de Sant Antoni de Sacalm, tendrán que llevar un anagrama que recuerde la zona de origen, lo que supone un importante espaldarazo de imagen para un enclave alejado de las rutilantes zonas turísticas de la Costa Blanca. De hecho, los regantes estudian la propuesta con ánimo de acuerdo, siempre que no se aumenten el consumo en la zona. Ni siquiera la oposición municipal, del PSOE, parece querer abrir una nueva polémica sobre la toma de aguas, y aplaude la llegada de una nueva industria.
El Grupo Danone lidera el mercado de agua mineral en España con, aproximadamente, el 21% de cuota de mercado, con las marcas de Font Vella y Lanjarón. La firma posee tres plantas embotelladoras en la Península, la mencionada de Sacalm, la de Lanjarón en Sierra Nevada y la de Amer en Girona. La empresa posee además marcas de agua con gas (Fonter o Vivaris), así como nuevas líneas de productos refrescantes o saludables. Sus principales competidores son San Benedeto (Fuente Primavera) con el 10% de la producción nacional, Leche pascual (Bezoya y Nature) con el 9%, Nestlé (Viladrau y Aquarel), con el 6%, y Vichy Catalán, con el 5%.
El mercado de agua embotellada es un negocio floreciente en España, con un aumento del consumo anual en torno al 7%, según los datos de la Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasada.Si Danone concreta la compleja operación en marcha y encuentra agua en el oasis del desierto alicantino, sin aumentar los actuales consumos, permitirá a la localidad de Villena y sus regantes beber un inesperado sorbo de estas ganancias.
Por Juan José Marcos / Alicante
El Mundo


