Nació Antonio Navarro el 22 de diciembre del año 1906, en una balconada casa sita en el nº 8 de la Calle de Cervantes, séptimo hijo del matrimonio formado por Miguel Navarro Perona y Virtudes Santafé Marcos, ambas también de Villena, del que hubo 9 hijos». Así empieza la biografía del escultor Antonio Navarro Santafé que escribiera Pedro Hernández Hurtado. Ahora, a cien años del nacimiento del artista, Museo, Ayuntamiento de Villena y la Junta de Conservación y Tutela del Museo aunan esfuerzos para publicar esta excepcional obra. Se inician de este modo los actos del Centenario de Antonio Navarro Santafé.
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El jueves día 21 del pasado mes de diciembre, se presentó en la Casa de la Cultura la Revista Villena de 2006. Con ocasión del Centenario de Antonio Navarro Santafé esta publicación municipal exhibe un extenso apartado con media docena de artículos dedicados a su vida, obra y museo que lleva su nombre. El primero de ellos es el realizado por José Sempere, presidente de la Junta de Conservación y Tutela del Museo, en el que el autor, aparte de algunas notas biográficas, nos descubre la faceta de inventor del artista, hasta ahora desconocida. Por su parte, Vicente Prats incide en la brillantez escultórica y profunda bondad de Antonio Navarro. Sobre el trabajo de Amaya Navarro, que toma como base fundamental la biografía de Pedro Hernández Hurtado, resulta sumamente práctico e ilustrativo.
INFANCIA Y JUVENTUD
Nació en Villena, una relevante localidad de la provincia de Alicante, con rica huerta, hermosas fincas dentro de su amplio término municipal, el 2º en extensión de la provincia. Artesana, industrial, marca de Castilla y su primer Marquesado, y con títulos de Muy Noble, Muy Leal y Fidelísima Ciudad orlando su Escudo flanqueado con los cuarteles de León, Castilla y la mano alada de los Manueles. Asentada al pié de imponente sierra y presidida por el altivo castillo atalaya, que fue romano y púnico, luego poderosa plaza fuerte árabe, luego entregado por el Rey Enrique II como merced a su amigo el poderoso D. Enrique de Aragón, a quien hizo primer Marqués de Villena; más tarde por otra concesión real se le dio a aquel famoso Pacheco, aquel que casi estuvo a punto de variar la Historia de España al poner su bandera junto a la pretensión de la hija de Enrique IV, que con el mismo título lo reconstruyó y elevó más su altiva torre del Homenaje, incrustando orgulloso en sus frontales sus cuatro más altos Escudos, que en ella perduran.
Nació Antonio Navarro el 22 de diciembre del año 1906, en una balconada casa sita en el nº 8 de la Calle de Cervantes, 7º hijo del matrimonio formado por Miguel Navarro Perona y Virtudes Santafé Marcos, ambos también de Villena, del que hubieron 9 hijos: Isidoro, Santiago, Juana, Miguel, José, Josefa, Antonio, Celia y Gloria. El mismo me describió a sus padres así:
«Mi padre, un labrador, muy trabajador, muy honrado, «ideista» y algo poeta, pero… con poca suerte. Su única suerte fue casarse con una honrada y santa mujer, toda bondad y delicadeza, que bordaba maravillas».
A su hermano mayor, Isidoro, le vino pronto estrecho el pueblo y con dos amigos, Ricardo Menor y un tal Cheminades, se marchó a la Argentina, a Buenos Aires. Meses después regresó Ricardo Menor, poeta, que montó su industria de licores bien conocida y con el que Antonio siempre mantuvo fraterna amistad. Pero Isidoro y su amigo Cheminades se quedaron allá. Isidoro, con grandes aficiones artísticas, que dedicó al naciente arte de la cinematografía, como director. Fundó Estudios, consiguió premios importantes y murió allí a los 51 años. Sus animosas cartas movieron, poco después de su marcha, a que se decidieran a seguirle sus hermanos Santiago y Miguel y también, después de pensarlo mucho, su propio padre, lo que hizo hacia el año 1910 por ver si, ya que aquí parecía que no, tenía suerte en aquellas lejanas tierras.
Recordaba Navarro que el primer escultor de su familia fue su hermano Pepe, que modelaba en su casa soldaditos y cañones de barro, que secaba al sol y que cargándolos de pólvora los disparaba haciendo estragos en las filas de sus soldados de primor. Antoñico, como familiarmente le llamaban, imitaba a su hermano y su mejor entretenimiento era modelar figuras con barro. Modeló la figura de un personaje típico que por entonces vivía en Villena, llamado «El tío Zampabollos». Un hombre gordo, con su sombrero, su cadena y su reloj, sentado al lado de un árbol que tenía en su copa un pajarito.
También modeló de niño «los Pasos» del Calvario, «las Cruces» de su pueblo. Y pintaba en todas las paredes de la «cambra alta» de su casa, con colores procedentes de una famosa mina de hierro abandonada, de cuya actividad no quedaba recuerdo, y se conocía y se conoce por la Mina de los Colores, pues que todavía existe en la meseta de la Sierra de San Cristóbal, a cuyo pié se extiende Villena. Esto me contaba como sus primeros recuerdos en el arte al que dedicaría su vida.
TRASLADO DE LA FAMILIA A MADRID
La difícil vida de la familia se fue agravando con la marcha a América del padre y los hermanos mayores. Las pocas tierras familiares no rendían para su sustento, ni de América llegaban ayudas. Por lo que su madre, viendo que crecían las deudas y confiando en el consejo de unos parientes de Madrid, decidió levantar la casa y trasladar la familia a la capital en la esperanza de hallar en ella mejor horizonte para sus otros 6 hijos que quedaron con ella. Y así vendió las tierras, los aparejos y la caballería y hacia 1913 marcharon a Madrid. Tenía Antonio 7 años. En la Villa y Corte se instalaron en un piso, el 3º del nº 9 de la calle de Atocha.
El mayor de estos 6 hermanos, José, con sus solo 11 años, se colocó con un sastre y era el único que trabajaba. Con su solo pequeño jornalillo como aporte, el poco dinero que la madre llevó por la venta de las cosas de Villena no tardó en acabarse. Al cabo de dos años vino la total escasez.
Actualmente se está trabajando en varios actos con motivo del centenario de su nacimiento. Adelantamos que será publicada toda su biografía.
En el tiempo de entrevista que ofrecemos a nuestros lectores, contamos con el director del museo quien nos adelanta acontecimientos además de hablar de la persona del escultor villenense.


