Padre e hija mantienen vivo un oficio familiar que ha acompañado a miles de alicantinos en sus fiestas más importantes
Hay negocios que venden productos y otros que conservan historias. El de Paqui y Gaspar pertenece a esta segunda categoría.
Entre cajas, tejidos, cintas y suelas de esparto han transcurrido décadas de trabajo, esfuerzo y aprendizaje. Lo que comenzó hace muchos años como un proyecto familiar ha terminado convirtiéndose en un legado que ya alcanza a una cuarta generación.
Las espardeñas forman parte de la imagen más reconocible de las Hogueras y de muchas otras fiestas populares. Sin embargo, detrás de cada par existe una historia que pocas veces se cuenta: la de las personas que han dedicado su vida a mantener vivo un oficio tradicional.
Una herencia que pasa de padres a hijos
Gaspar ha pasado gran parte de su vida rodeado de materiales, hormas y clientes. Conoce cada detalle del oficio porque ha crecido junto a él.
Con el paso de los años fue transmitiendo ese conocimiento a su hija Paqui, que hoy continúa una tradición familiar construida sobre el trabajo diario y la cercanía con varias generaciones de clientes.
Lo que para muchos es simplemente un calzado festero, para ellos representa una forma de vida.
Cada campaña de Hogueras supone semanas de intenso trabajo. Familias enteras acuden buscando las espardeñas que lucirán durante los días grandes de la fiesta, repitiendo muchas veces una costumbre heredada de padres y abuelos.
Custodios de una tradición
La historia de Paqui y Gaspar es también la historia de muchos pequeños comercios familiares que han sabido adaptarse al paso del tiempo sin perder su esencia.
A través de su trabajo han visto cambiar modas, generaciones y formas de celebrar, pero hay algo que permanece inalterable: el valor de las tradiciones.
Mientras las Hogueras llenan las calles de color, música y emoción, ellos continúan trabajando entre bastidores para que una parte de esa tradición siga caminando año tras año.
Porque las fiestas no solo las hacen quienes desfilan. También las construyen quienes, desde hace décadas, ayudan a vestirlas.







