La Comparsa de Labradores conmemora su primer centenario, 1926-2026, y lo celebramos con un reportaje especial que recorre sus orígenes, su evolución y las historias de quienes han construido durante generaciones una de las señas de identidad de las Fiestas de Moros y Cristianos de Villena.
Cien años dan para muchas historias. Para nombres propios, recuerdos, música, desfiles y tradiciones que pasan de padres a hijos. En 2026, la Comparsa de Labradores de Villena, cuyos integrantes son conocidos popularmente como los Maseros, celebra su primer centenario, una efeméride que invita a volver la mirada hacia 1926 para descubrir cómo comenzó una historia que continúa escribiéndose un siglo después.
Con motivo de este aniversario hemos preparado un reportaje especial sobre el centenario de los Labradores, acercándonos a sus protagonistas y a la memoria de una comparsa que forma parte inseparable de las Fiestas de Moros y Cristianos y de la propia historia festera de Villena.
De una tertulia a cien años de historia
Los orígenes de los Labradores nos llevan hasta 1926. La propia documentación elaborada por la Comparsa con motivo del centenario señala que en el programa de actos de las Fiestas de aquel año aparece por primera vez la participación de los Labradores en La Entrada.
La tradición sitúa parte de su nacimiento en las tertulias celebradas en el conocido como Huerto de la Pona, donde un grupo de villeneros decidió crear una nueva comparsa tomando como inspiración algo tan cercano como el mundo de la labranza.
Entre los nombres fundamentales de aquellos comienzos aparece el de Pedro Galipienzo Perpiñán, conocido como “Perico Caratorta”, perteneciente entonces a los Moros Nuevos y considerado uno de los principales impulsores de los Maseros. La historia recogida por la Junta Central señala que Galipienzo, junto a Joaquín Oliva Ruescas, puso en marcha aquella aventura después de conocer la comparsa homónima de Alcoy.
La Junta Central de Fiestas sitúa el primer desfile de los Labradores en la Entrada de 1927. Aquellos primeros Maseros ensayaron previamente el paso que utilizarían en los desfiles y tuvieron que alquilar sus trajes en Alcoy y Muro. Incluso en aquel primer año ya hubo carroza.
Lo que probablemente ninguno de aquellos pioneros podía imaginar era que aquella iniciativa terminaría convirtiéndose en una historia centenaria.
Una tradición que también nació con los Maseros
Algunos de los elementos que hoy parecen inseparables de las fiestas comenzaron a tomar forma desde los primeros años de la Comparsa. Tras aquellas primeras fiestas, los Labradores celebraron una “gazpachá” en el Santuario de Nuestra Señora de las Virtudes, una costumbre que logró mantenerse con el paso del tiempo y a la que posteriormente se sumarían el resto de comparsas villenenses.
La historia de los Maseros está construida precisamente sobre esa capacidad para mantener las tradiciones y, al mismo tiempo, hacerlas evolucionar generación tras generación.
Entre sus figuras históricas destaca también José López “Panchana”, cabo y posteriormente presidente de la Comparsa. Su nombre quedó para siempre ligado a los Labradores gracias al maestro Manuel Carrascosa, autor del pasodoble “Panchana y sus Maseros”, convertido en una de las piezas musicales estrechamente vinculadas al sentimiento masero.
Un traje en el que cada espalda cuenta una historia
La identidad de los Labradores también se reconoce a simple vista. Y uno de sus elementos más singulares se encuentra precisamente en la espalda.
Los bordados de los chalecos maseros se han convertido en una manifestación de creatividad y personalidad dentro de la Comparsa. Cada diseño puede ser diferente y convertirse prácticamente en una firma de quien lo viste.
Precisamente el centenario ha servido para reivindicar este patrimonio mediante la exposición “De Espaldas”, celebrada en 2026 bajo el lema “Cada espalda es una firma”, poniendo en valor no solo los chalecos, sino también el trabajo realizado durante décadas por bordadoras, diseñadores y artesanos.
Es un ejemplo de cómo la historia de una comparsa no se conserva únicamente en documentos y fotografías. También permanece en sus trajes, en sus bordados, en su música y en esos pequeños detalles que los festeros reconocen inmediatamente.
Un centenario celebrado durante todo un año
Los cien años de los Labradores no se han limitado a una única jornada. La Comparsa ha diseñado una programación conmemorativa a lo largo de 2026 en la que la cultura, la música, el patrimonio y la propia fiesta han servido para recuperar y divulgar su historia.
El año comenzó con la gala benéfica “Los Maseros y la Fuerza de la Pasión”, concebida como un recorrido musical por un siglo de historia masera. También se ha celebrado la exposición “La Comparsa de Labradores en las Artes Plásticas. Arte, memoria e identidad”, que reunió más de 60 obras realizadas entre 1966 y 2023.
A ello se sumaron iniciativas como el I Encuentro de Gigantes y Cabezudos de Villena, celebrado en mayo dentro de los actos del centenario y que reunió 89 figuras procedentes de diez municipios, o la gran Diana Masera organizada en agosto como antesala de las Fiestas de Moros y Cristianos.
Todo ello ha convertido 2026 en un año para celebrar, pero también para recuperar la memoria colectiva de los Labradores.
Cien años que pertenecen a muchas generaciones
Sin embargo, detrás de las fechas, los nombres históricos, los trajes y los actos conmemorativos se encuentra la verdadera dimensión de este aniversario: las personas.
Durante un siglo han sido muchas las generaciones que han vestido el traje de Labrador, han desfilado por las calles de Villena, han compartido escuadra, música y mesa y han transmitido a sus hijos y nietos una determinada manera de vivir las fiestas.
Por eso, hablar del centenario de los Labradores supone hablar también de memoria familiar. De quienes estuvieron y ya no están. De quienes recibieron de sus mayores el sentimiento masero y de quienes hoy tienen la responsabilidad de entregárselo a las siguientes generaciones.
Nuestro reportaje especial dedicado al centenario de los Labradores de Villena quiere detenerse precisamente ahí: en las historias y las voces que existen detrás de estos cien años.
Porque 1926 marca el comienzo de la historia, pero son todas las personas que han pasado por la Comparsa desde entonces las que explican que, un siglo después, los Maseros continúen saliendo a las calles de Villena.
Cien años después, la historia continúa. Y vuelve a hacerlo al ritmo de la música, con el traje preparado y con nuevas generaciones dispuestas a seguir escribiendo el futuro de los Labradores de Villena.







