Nuevamente, y apelando a la prudencia y la serenidad, nos vemos en la obligación de responder a manifestaciones en prensa que atacan al colegio Padre Manjón: en anteriores ocasiones, a sus docentes, a sus monitores de comedor o a la AMPA del colegio; en esta, a la Dirección del centro y al Consejo Escolar.
Nos referimos al escrito en prensa del pasado 23 de abril, de Ramón López, presidente de la FAPA Gabriel Miró, persona sin vinculación alguna con el colegio, atribuyéndose funciones de juez y señalando culpables de modo capcioso y gratuito. Un texto que se añade a esa lista de ataques incendiarios con el fin de generar crispación y que demuestra algo ya evidente: el interés sectario y malintencionado de los pocos que
insisten una y otra vez en denunciar que la nuestra es una comunidad escolar dividida. Son ellos precisamente quienes quisieran dividirla con este acoso constante. Pero sus acusaciones infundadas están condenadas al fracaso.
Lo que hay en el colegio Padre Manjón, en cuanto al tipo de jornada escolar se refiere, son legítimas posturas diferentes; porque en el seno de su comunidad se mantiene una cohesión inquebrantable de todos sus sectores: Dirección, docentes, AMPA, familias y todo el personal que trabaja en el centro. Y ahí seguimos.


