La comarca vuelve a situarse en el mapa cultural gracias a una amplia oferta que combina grandes festivales musicales, iniciativas de arte urbano y la preservación de la tradición. Desde eventos multitudinarios hasta propuestas de proximidad, el calendario cultural refleja la riqueza y diversidad del tejido artístico local.
Uno de los epicentros de esta actividad es Villena, que cada verano se convierte en referencia nacional con la celebración de dos grandes citas: el Leyendas del Rock y el Rabolagartija. Ambos festivales reúnen a miles de asistentes y consolidan a la ciudad como capital musical durante el mes de agosto, con cifras que superan los 10.000 visitantes diarios y carteles que incluyen decenas de bandas nacionales e internacionales.
El primero de ellos, Leyendas del Rock, es ya un clásico del panorama español, dedicado principalmente al rock y heavy metal y celebrado de forma ininterrumpida desde 2006. Por su parte, Rabolagartija ha crecido rápidamente hasta convertirse en uno de los festivales más populares de la Comunitat Valenciana, apostando por una mezcla de estilos que va desde el rock hasta la música mestiza y alternativa.
Pero más allá de los grandes escenarios, la cultura también toma las calles. Es el caso de ARTenBITRIR, el festival internacional de artistas de calle que cada primavera transforma el casco antiguo de Petrer en un espacio escénico al aire libre. Durante varios días, compañías nacionales e internacionales llenan plazas y rincones con propuestas de teatro, circo, danza y música en directo, muchas de ellas bajo el formato “a la gorra”, que permite el acceso libre a todos los públicos.
Este evento, que suma ya más de una década de trayectoria, se ha consolidado como una cita imprescindible en la agenda cultural de la provincia, reuniendo a miles de visitantes y apostando por un modelo participativo y cercano que conecta directamente con el público.
La identidad cultural de la zona también se mantiene viva a través de la música tradicional. Agrupaciones como la Colla de Dolçaines i Tabals Mal Passet de Cocentaina representan este legado, difundiendo el sonido característico de la dolçaina y el tabal en fiestas y actos populares. Fundada en 1999, esta formación se ha convertido en una de las más reconocidas en su ámbito, participando activamente en celebraciones y conciertos de música festera.
En conjunto, festivales, arte urbano y tradición conforman un ecosistema cultural dinámico que no solo impulsa la actividad artística, sino que también genera un importante impacto social y económico en el territorio. Una combinación que demuestra que la cultura, en todas sus formas, sigue siendo uno de los grandes motores de la comarca.






