Tres jueves hay al año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión. Y es que, como dice este dicho popular castellano, la Ascensión, aunque lo celebramos este domingo, es propiamente el jueves. Pues es cuarenta días después de la Pascua de Resurrección, tal y como nos dice el libro de los Hechos de los Apóstoles que escuchamos este Domingo en la primera lectura.
Hoy, celebramos este misterio tan importante en nuestra fe cristiana: Aquél que bajó de los cielos haciéndose hombre, sube ahora lleno de gloria; Dios, que quiso compartir nuestra condición humana rebajándose y naciendo de una mujer, ahora vuelve a su lugar en el Cielo. Así culmina la misión de Jesús en la tierra. Ahora vuelve al cielo para sentarse en su sitio: a la derecha del Padre. Hoy la Iglesia mira con esperanza hacia arriba, pues si Jesús, que es nuestra cabeza, sube al Cielo, también nosotros, que somos su cuerpo, subiremos un día para estar junto a Él.
Pero no nos quedemos mirando al Cielo. ¿Qué hacéis mirando al cielo? Id y anunciad a todos lo que habéis visto y oído. Hoy, la Palabra de Dios nos invita también a salir para contar a todos la Buena Noticia del Evangelio. Por eso hoy celebramos un día muy importante en nuestro tiempo en la Iglesia: la Jornada Mundial de los Medios de Comunicación Social: Hoy recordamos a tantos periodistas cristianos que trabajan en la radio, en la televisión o en la prensa escrita, y sobretodo en Internet. El Papa nos recuerda, en su mensaje para esta Jornada, la importancia que tiene Internet, y especialmente las redes sociales, tan extendidas en nuestro mundo, y sobretodo entre los más jóvenes.
Aprovechemos este día de hoy para rezar pos los periodistas cristianos y para recordar la importancia de nuestra presencia en los medios de comunicación.


