La izquierda seguirá al frente del Gobierno valenciano tras las elecciones autonómicas celebradas este domingo. Y lo hará, salvo catástrofe negociadora, de nuevo con el socialista Ximo Puig como presidente de la Generalitat, que ha logrado llevar a su partido a ser la fuerza más votada 28 años después de que lo lograra por última vez Joan Lerma.
Cuatro años más de Botànic. La izquierda podrá seguir otra legislatura más al frente de la Generalitat Valenciana, aunque con una mayoría más ajustada que en 2015, cuando accedieron al Gobierno autonómico tras dos décadas de poder del Partido Popular. De un total de 55 escaños, a quedarse en 52 (al 90% escrutado). Suficientes, eso sí. Y continuará al mando del Consell con un PSPV de Ximo Puig más poderoso (pasa de 23 a 27 diputados en las Cortes), con un Compromís de Mónica Oltra más débil (cae de 19 a 17 actas, aunque se repone del batacazo en las generales) y con un Podemos que, pese a desplomarse de 13 a 8 escaños (y eso que concurrían junto a EU), seguirá resultando necesario para reeditar el Botànic tras el paso por las urnas de ayer, cuando por primera vez en la Comunidad Valenciana coincidieron las elecciones generales y las autonómicas. En ambas, el PSOE fue el absoluto ganador de la noche.


