El Próximo sábado 31 de Marzo a las 11.30 horas tendrà lugar, en el Salón de actos del Conservatorio Profesional de Música «Ana María Sánchez» de Elda, la conferencia de Octavio de Juan Ayala titulada «Musicodelfia».
Esta charla es una experiencia única que nos mostrarà la relación de la música con la mente, el espiritu, la pintura, etc..
Esta actividad está organizada por el AMPA del Conservatorio, y a la misma está invitado todo el público que desee asistir, aunque no tenga relación directa con el conservatorio.
No faltéis.
OCTAVIO DE JUAN AYALA
Solista y profesor de viola del Conservatorio Profesional de Alicante, , miembro fundador del Cuarteto Almus y de Il Concerto Accademico. Licenciado y Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Murcia con la Tesis Doctoral con Mención Europea (en idioma alemán) La interrelación Música-Pintura: un análisis comparativo actualizado de sus principales fundamentos técnicos y expresivos. Como investigador en el campo de la psicología y neurología musicopictórica, acaba de publicar (en español), para la editorial alemana Lambert Academic Publishing, el libro titulado Pictomusicadelfía: Música, Pintura y Cerebro…¿La neurona (o)culta.
Algunos de los resultados obtenidos a través de sus investigaciones se han difundido en publicaciones y en diferentes foros y congresos especializados, entre los que cabe citar el encuentro internacional Art and Science: Exploring the limits of human perception, (Benasque 2009), los Cursos de Verano de El Escorial de la Universidad Complutense de Madrid (2010, 2011), los de las Universidades de Alicante (2003, 2009) y Murcia (2009), el Curso La Neurología Prístina en la Biblioteca Nacional (Madrid, 2011), el Congreso de la Sociedad Española de Psicología Comparada (Bilbao 2008, Salamanca 2009), el Congreso Nacional de la Sociedad Española de Neurología (Barcelona 2008, 2009, 2010), el Congreso Internacional de Investigación de Música, (Valencia 2010), el Curso de Historia de la Neurología de la Sociedad Española de Neurología (México D.F., 2011). Además de editor adjunto, ha colaborado como autor en el libro Neuroestética, editado por la Sociedad Española de Neurología en Barcelona en 2010, habiendo también prologado la monografía Grandes neurólogos de la Historia amantes del Arte.
Actualmente se encuentra realizando, entre otros proyectos científicos, experimentos conductuales, electrofisiológicos con EEG (electroencefalografía) y neuroimagen con fMRI (Resonancia Magnética Funcional) con un Grupo de Trabajo, formado por el profesor Javier Campos Bueno, de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid y el profesor Pedro Montoya, de la Universidad de las Illes Balears de Palma de Mallorca, supervisados por el eminente profesor Niels Birbaumer de la Universidad de Tübingen (Alemania), con varias publicaciones relacionadas que aparecerán en breve. Igualmente investiga en el campo de la epilepsia y el Alhzeimer a través de la realidad virtual y la electrocorticografía, así como en la sonidificación de las espinas dendríticas con el prestigioso neurobiólogo Javier de Felipe del Instituto Cajal de Madrid y en el Proyecto Cajal Blue Brain de la Universidad Polictécnica de Madrid. Además, participa en un Proyecto de I+D+I del Ministerio de Cultura de España HAR2011-29305, a través de la Univeresidad Complutense de Madrid titulado Sinestesias: analogías e interrelaciones entre la música, las artes y la literatura del siglo XX. Para una cosmología de los sentidos.
Asimismo es el Director del Proyecto Artyciencia: Beethoven y la pintura en tu cerebro.
PICTOMUSICADELFÍA: MÚSICA, PINTURA Y CEREBRO
ESTUDIAR MÚSICA= SALUD DEL CUERPO Y DEL ESPÍRITU
Tocar un instrumento musical de cuerda frotada como el violín, por ejemplo, es, a nivel cerebral, la actividad que puede realizar el ser humano que más implica, simultáneamente, a las cortezas motora, somatosensorial, auditiva y visual, además del sistema límbico, o sea la estructura emocional del cerebro.
El aprendizaje de un instrumento musical de cuerda como el violín, por ejemplo, obliga a la mayor conexión neuronal simultánea de todas las actividades humanas. Eso ya lo sabían los griegos y los mesopotámicos pero sólo ahora se puede demostrar con aparatos electrofisiológicos y de neuroimagen.
Cuando unos padres deciden que su hijo estudie Música están posibilitando mucho más todavía que el espíritu, la belleza y la sensibilidad del legado de un Mozart o de un Beethoven invada plácida e inexorablemente su hogar. Sí, todavía mucho más.
Porque la música activa tiene más poder que la música pasiva, al igual que la diferencia entre la actividad producida por el brazo normal en comparación con cuando ese brazo es movido pasiva y mecánicamente.
Porque es vehículo excepcional para la formación integral a nivel cultural, humano, disciplinar y pedagógico representado a lo largo de los siglos.
Porque es la mejor herramienta intelectiva, no sólo para optimizar el rendimiento educacional, artístico, de relaciones sociales y de sensibilidad, sino también para el cultivo práctico y diario de conceptos tan necesarios y actuales en nuestra sociedad, tan abocada al materialismo, como son los de solidaridad, democracia, respeto y flexibilidad en el trabajo o en las relaciones personales y emocionales.
Pero no sólo es eso, sino que esa misma tecnología médica ha demostrado, y sigue haciéndolo cada vez más, que el aprendizaje de un instrumento musical es la mejor terapia preventiva y efectiva, si llegase el probable momento de enfrentársele, al, posiblemente, mayor enemigo vital y de nuestra salud que tiene actualmente nuestra sociedad: las enfermedades neurodegenerativas, abanderadas por ese paladín de la infelicidad que es la enfermedad de Alzheimer y otros trastornos similares. Pero la contemplación y el disfrute de obras maestras de un Goya, Van Gogh o Velázquez puede que no le anden a la zaga
Y por todo ello, creemos que la Pictomusicadelfía, como instrumento de interrelación entre la Música y la Pintura a través del análisis de los medios técnicos y expresivos quizás pueda ayudarnos a abrir una nueva vía personal de pensamiento y de exploración del mundo perceptual y emocional que nos rodea, que nos puede proporcionar, tanto un mayor goce y fruición de los fenómenos estéticos que lo perceptivo y lo emocional conllevan intrínsecamente, como un conocimiento de las bases neuronales y psicológicas de una realidad que nos individualiza como seres humanos y que nos hace, precisamente, humanos, y que puede llevarnos también, quizás, a la apertura de nuevas facetas terapeúticas y clínicas que contribuyan a mejorar nuestra salud física, mental y espiritual.


