Este año, a causa de la pandemia hemos decidido no convocar manifestación por el 8 de marzo. Sin embargo, no quiere decir que vayamos a estar en silencio, pues la lucha feminista necesita que las voces de las mujeres sigan luchando por lo que es justo.
Por eso, desde la Asamblea Feminista Vinalopó Mitjà convocamos una cacerolada a las 20h el 8 de marzo desde los balcones para demostrar que seguimos aquí y el hecho de que no estemos en las calles no quiere decir que el feminismo haya desaparecido, al contrario, ahora más que nunca es necesario.
Animamos a todas las mujeres de Elda, Petrer y comarca y a todos los hombres aliados de esta causa a que cuelguen pancartas, camisetas o símbolos feministas en balcones y ventanas y que se unan a esta manifestación desde los balcones. Queremos hacer mucho ruido, con cualquier cosa que se tenga en casa: cacerolas, silbatos lo importante es que se nos escuche a todas unidas y que quede claro que el movimiento feminista sigue en pie.
Este año, marcado por la pandemia del coronavirus, lo está siendo de crisis sanitaria, económica y social. La lucha contra el COVID nos ha llevado a sufrir restricciones de movilidad, confinamiento y precariedad, y las mujeres hemos estado como siempre en primera línea luchando por la vida. Durante estos meses se ha puesto en evidencia que esta sociedad está construida desde la desigualdad, la subordinación y las violencias, a la vez que hemos visto que quienes sostienen la vida y defienden lo que es esencial tienen rostro de mujer.
Si nos centramos en los datos que miden la igualdad en España, encontramos que en las estadísticas que estudian las políticas en igualdad se la califica con buena nota, pero, paradójicamente, son pocos los avances reales que encontramos en materia de igualdad en los últimos años. Las mujeres continúan realizando de media más tareas domésticas comparadas con las de sus compañeros hombres, a pesar de que las mujeres cada vez están más insertadas en el mundo laboral. También encontramos una brecha de género en la vida pública y política a pesar de la legislación que existe de equilibrio de género en las listas electorales. España no avanzará en la lucha contra las violencias machistas si no llega a concienciar a su sociedad de que estas son un problema público estructural.
Es increíble que en pleno siglo XXI sigamos explicando y justificando lo que significa feminismo: es la herramienta que lucha contra las desigualdades que sufrimos las mujeres e indaga en sus causas y sus soluciones para alcanzar una sociedad más igualitaria. Es lo que cada 8 de marzo las mujeres queremos hacer ver en las calles año tras año, además de reclamar nuestra libertad sexual, seguridad e integridad física. Este año desde los balcones seguiremos denunciando las violencias machistas y desigualdades que sufrimos las mujeres por el hecho de serlo, pues desgraciadamente aún no han desaparecido. Queremos una igualdad real y la queremos ya.


