Su presidente, José Manuel Carratara, destaca el trabajo de los ocho integrantes de la Mayordomía, las mejoras realizadas en la ermita y la importancia de la romería como jornada de convivencia para el mundo fallero eldense.
La ermita de San Crispín y San Crispiniano, situada en la zona de La Torreta de Elda, continúa siendo un punto de encuentro para la tradición y la devoción a los patronos de las Fallas y del sector del calzado. Con motivo de la celebración de la romería, el presidente de la Mayordomía, José Manuel Carratara, ha explicado el trabajo que desarrolla la entidad para mantener viva esta festividad.
Carratara, que lleva cuatro años al frente de la Mayordomía, ha destacado el esfuerzo que supone organizar los actos con un equipo formado por tan solo ocho personas, seis mujeres y dos hombres. Según ha señalado, los preparativos requieren meses de dedicación y una importante labor para conseguir los recursos necesarios.
Durante la entrevista, el presidente también ha puesto en valor las mejoras realizadas en la ermita, entre ellas la restauración de la campana, la incorporación de cuadros relacionados con las comisiones falleras y la renovación de diferentes elementos del altar.
Otro de los aspectos destacados ha sido la vinculación de San Crispín y San Crispiniano con la tradición zapatera de Elda. Carratara ha explicado que el Museo del Calzado colaboró con la Mayordomía mediante la entrega de herramientas tradicionales del oficio, que se han incorporado a la representación de los patronos.
En cuanto a la romería, ha agradecido especialmente la implicación de las comisiones falleras, cuyo apoyo considera fundamental para organizar una jornada que combina tradición, devoción y convivencia.
Por último, Carratara ha reflexionado sobre la necesidad de garantizar el relevo generacional en la Mayordomía, reconociendo que todavía está valorando si continuará en la presidencia después de los cuatro años que lleva desempeñando el cargo.
Una celebración que mantiene viva la estrecha relación entre las Fallas, la tradición zapatera y la devoción a San Crispín y San Crispiniano en la ciudad de Elda.







