En aquel momento pensé que el ciudadano que me escribió dicha respuesta tenía buena parte de razón con su velada acusación al electoralismo de los partidos políticos que, según él, sí que se coge vacaciones, mientras que las consecuencias de la política siguen siempre presentes: una tasa de paro desorbitada, deficiencias en los servicios públicos que seguramente podríamos solucionar con una mejor administración y una fiscalidad verdaderamente progresiva, en lugar del churro actual: proporcionalmente pagan mucho más las rentas medias y bajas que las grandes fortunas.
Sin embargo, pasados unos días, me di cuenta del error: la actividad electoralista de algunos no se ha detenido durante el mes de agosto. Pascual Díaz, como buen maestro de la vieja escuela, tiene muy interiorizado aquello de la convocatoria de septiembre ─aunque tanto institutos como universidades la hayan trasladado a julio─ y parece decidido a hincar los codos a pesar del calor sofocante que nos trae el viento de poniente.
Hasta aquí, nada que objetar. Quien suscribe estas líneas también sigue acudiendo todos los días a las instalaciones municipales, al igual que algún otro concejal de la oposición también sigue de guardia. De hecho, el mismo alcalde nos informó hace unos días, ya entrado agosto, de un decreto de alcaldía necesario por un tema de gestión urgente, que no podía esperar a septiembre. Perfecto. Muchas gracias.
Ya no me parece tan perfecta, aunque la puedo llegar a comprender, la sucesión de apariciones estelares de nuestro alcalde que, a mi juicio, tienen más de escaparate que de gestión. Para que nadie me malinterprete, un ejemplo: queda muy bien que Pascual Díaz haga una visita de cortesía a las 60 personas VOLUNTARIAS que vigilan los montes y parajes de Petrer durante todo el mes de agosto pero, puestos a trabajar en agosto, ¿no sería también necesario reclamar más recursos, también PROFESIONALES, para cuidar nuestro entorno natural? Quien habla de medio ambiente, podría hablar también de muchas otras áreas que necesitan más gestión (y reivindicación ante sus compañeros del PP en Valencia) y menos postureo: inversiones pendientes en centros educativos de Petrer, diversas subvenciones que la Generalitat aún adeuda a nuestro ayuntamiento, etc.
En cualquier caso, como decía antes, puedo llegar a comprender la necesidad de todo gobernante democráticamente electo, incluido Pascual Díaz, de vender su gestión. O continuando con el símil académico, intentar recuperar las asignaturas que han quedado para septiembre, lo que vendría a ser remontar el escaso 25 % de votos que obtuvo el PP en Petrer en las elecciones al Parlamento Europeo de hace tres meses (los populares no habían cosechado un porcentaje parecido en nuestra localidad desde 1991).
Lo que sí que me niego a aceptar es que Pascual Díaz, ahora en el papel de alumno que se examina en septiembre, quiera beneficiarse de que el profesor que lo evaluará es también del PP y no le exigirá un 5 para aprobar, que como somos amigos con un 4 sobra. ¿De dónde vienen mis sospechas? De la nueva propuesta de Rajoy: que los alcaldes tengan mayoría absoluta con sólo un 40 % de los votos. El señor Díaz se veía muy cuesta arriba volver a superar el 50 %, como en las elecciones de 2011, para volver a ser alcalde con mayoría absoluta. Remontar hasta el 40 % puede que sí le parezca factible. Tal vez de ahí viene ese ahínco por estudiar en agosto.
David Navarro Fernández
Concejal y portavoz de BLOC-Coalició Compromís en el Ayuntamiento de Petrer


