En su juventud entra a formar parte de la Compañía de Jesús con la ilusión de cumplir su mayor deseo y desarrollar su vocación: la de ayudar a los demás.
En 1952, llega a Mumbai como misionero jesuita para completar su formación espiritual, y allí mantiene su primer contacto con la India. A partir de entonces, dedicará su vida a trabajar para erradicar el sufrimiento de las personas más pobres de ese país.
Lamentablemente, su labor genera muchas suspicacias entre los sectores dirigentes, que ven en él una amenaza a sus intereses y consiguen una orden para expulsarle del país. Ante este hecho, más de 30.000 campesinos y campesinas, secundados por intelectuales y una élite política y religiosa india, se movilizan en una marcha de 250km, desde Manmad hasta Mumbai, para protestar por esa orden de expulsión.
Ofrecemos parte de la conferencia llevada a cabo en Petrer.


