Queda lo que cuesta pasar un verano para que dé comienzo la precampaña a las Elecciones Autonómicas y Municipales del 22 de mayo de 2011.
Será el momento de los proyectos, de las ilusiones, de las promesas, del futuro; será el momento del compromiso y de establecer el contrato con la sociedad.
Me voy a permitir la licencia de expresar las claves que entiendo nos acercarían de modo claro a la ciudadanía desde una óptica política progresista que debe asentarse en valores e ideas progresistas.
La elaboración de un proyecto político para cuatro años (2011 2015) debe ser constitutivo de la creación de un contrato, que será el compromiso de un partido político con la sociedad a la que aspira a gobernar.
Los proyectos políticos sólo son creíbles si se asientan en objetivos claros y nítidos para el entendimiento de aquellos a los que van dirigidos. Y esa claridad sólo es nítida e inconfundible si se asienta en valores definitorios de las ideas que ese partido político representa.
Debemos hablar de lo que es importante para nosotros. Es inevitable realizar críticas del adversario, pero no deben ser éstas el eje de nuestra argumentación. Nuestro proyecto, asentado firmemente en nuestros valores, debe describir nuestros fines, nuestras metas. Y será nuestra responsabilidad aplicarlas en el futuro.
La responsabilidad de llevar a cabo un proyecto pasa por la protección del medio ambiente, para que el futuro sea de todos y no quede hipotecado por la ambición desmedida de unos pocos; por la creación de nuevos hábitos colectivos dirigidos a la consolidación y generalización de valores como el de la sostenibilidad y la solidaridad medioambiental; por el fortalecimiento de una política de energías limpias, basadas en el respeto a la naturaleza y la no emisión de productos tóxicos; por el amparo a los menos afortunados, para de ese modo reducir las diferencias socioeconómicas y conseguir una sociedad más justa e igualitaria; por la protección frente a la enfermedad, para que la salud de una persona no dependa de su situación económica; por un impulso del derecho de acceso a una educación y cultura dignas, pues sin ello la libertad de elección no será verdadera; por la promoción de la igualdad entre hombres y mujeres, pues esto nos llevará a unas mismas oportunidades y ello concluirá en prosperidad para toda la sociedad.
La manera de transmitir todo esto habrá que buscarla en la empatía y en la honestidad, para que sea creíble; en una comunicación abierta a todos, para ser receptores de las ideas de otros; en una transmisión de mensajes sincera y directa para lograr un máximo de comprensión y apoyo; en una confianza en las personas que nos escuchen, pues seguro que sabrán identificar lo que representamos socialmente.
Debemos darle a la política un valor que está cayendo en el pesimismo. Los datos de las encuestas sobre valoración de los políticos no son favorables. Esta tendencia hay que romperla con un discurso positivo sobre los logros alcanzados por la política. Insistir en que a lo largo de la historia siempre se repite lo mismo: los conservadores estuvieron instalados en el «no» a cualquier avance cívico y social. Siempre «no», hasta que el avance se impone gracias a los progresistas y ya no hay vuelta atrás.
Poner de relieve los logros de la política como meta para alcanzar fines sociales, no sólo gestión. La política como elemento de vertebración social. Esto es lo importante.
Hay que trabajar desde la honradez, contraponiéndola a la corrupción, pues ésta no sólo desacredita al que la practica, sino que tiene un efecto de salpicado generalizado a los actores políticos. Y la honradez ha de declararse desde un esfuerzo de transparencia, que debe ser el eje del discurso contra la corrupción.
Las gentes de izquierda somos herederos de una larga y épica historia de libertad, derechos y protección que hoy debemos reivindicar más que nunca. Antes lo hicieron muchos líderes que pelearon para que hombres y mujeres fueran libres, para que se sintieran seguros y para ser capaces de construir un futuro mejor. Esto debemos publicitarlo a diario, no podemos asumir que los valores de la derecha que nos gobierna (?) se van a perpetuar en nuestra sociedad. Hay que reivindicar estos logros diariamente. Es nuestra historia.
Estoy convencido de que las personas no votan sólo por sus intereses, sino que votan por unas ideas con las que identificarse y éstas se expresan en unos valores. La gente estará con nosotros si conseguimos desplegar un discurso creativo, cohesionado, emotivo y movilizador.
Juan José Herrero Rico
Secretario General del PSPV/PSOE en Sax


