Los cambios que está experimentando la actividad agrícola en Relleu están trayendo consigo la pérdida de cultivos ancestrales y costumbres tradicionales, según describe la Universidad de Alicante, que termina señalando la necesidad de reactivar el sector agrario en esta zona de la provincia de Alicante.
Este análisis ha sido realizado por José Francisco Climent Brotons, estudiante de la licenciatura de Geografía, que destaca que es insostenible vivir de la agricultura «como lo hicieron nuestros antepasados».
En su artículo, que ha sido publicado digitalmente por la UA, se hace referencia a «los tipos de cultivos existentes en Relleu y la manera tradicional que había por esta zona de recolectarlos y de cultivarlos, así de cuantos trabajos que se realizaban antaño y han desaparecido debido a la modernización de la maquinaria existente y a ese proceso de globalización», diferenciando entre los de secano la almendra y el olivo, así como las demás variedades existentes en esta zona y el regadío, más amplio en cuanto a variedades pero no en cuanto a producción, dado que son cultivos para autoconsumo». El estudio también recoge obras que realizaron antepasados de sus habitantes y su legado, y lo recogido en manuscritos antiguos llegados hasta hoy.
Relleu es un pueblo situado en la franja prelitoral de la provincia de Alicante, a caballo entre la costa y el interior, con una clara dedicación a la agricultura, sobre todo de secano. El estudio también hace referencia a actividades en desuso como podadores, y artesanos de la piedra, y otras ya extinguidas o en desuso: los artesanos del esparto y los fabricadores de la cal y el carbón vegetal, mediante métodos tradicionales. También está desapareciendo la ganadería de la zona.
Señala el autor que este tipo de agricultura familiar se ha quedado anticuada y no es rentable ni sostenible. Describe que los bancales de la zona, estrechos, cortos y con poco margen de maniobra, poco aptos para labores mecanizadas. Además, la superficie de las explotaciones se va reduciendo con el paso de las generaciones, y tras las sucesivas herencias familiares se van dividiendo las parcelas, se hacen más numerosas y de menor tamaño. A esto se añaden problemas comunes al agricultura, como la carestía de los carburantes y el bajo precio de las cosechas. Para combatir esta situación el autor propone iniciativas tales como cooperativismo local, para la compra y utilización de la maquinaria y para compra de gasóleo al por mayor, pedir subvenciones o créditos y la creación de una marca de calidad o ecológica, así como promocionar otros recursos complementarios a la agricultura como la artesanía enfocada al desarrollo turístico rural.


