Antonio Ferriz Muñoz cuenta con más de 80 obras compuestas, «aunque algunas no son audibles y se han quedado en el archivo guardadas», apunta. No obstante, las tres más significativas son «Los cabos de Villena», «Las calles de mi Villena» y «Duende de España».
Si hay una obra de la que el maestro presuma y viaje en el tiempo para recordarla esa es, sin duda, «Las calles de mi Villena». Contó cómo se fraguó esa composición: «La escribí con 8 o 10 años. Con 15 la retoqué y me di cuenta de que desde el primer compás hasta el último estaba matemáticamente perfecta. Años más tarde, cuando cursaba segundo de solfeo le entregué al maestro Carrascosa la composición y éste me hizo subir al estrado y dirigir yo mismo a la banda. Aquella noche, la Plaza de Santiago se me quedó pequeña».


