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Villena

Artículo de opinión de Ernesto Pardo: Impotente defensa

I M P O T E N T E D E F E N S A
Con el paso del tiempo, por los muchos años vividos, creí que mi
capacidad de asombro habia llegado al limite, pero la noche del 24 de Noviembre de 2011, en el Pleno del Muy Ilustre Ayutamiento, pude comprobar que estaba equivocado, despues de visto lo visto y escuchado lo escuchado en turnos de planteamiento de proposiciones y de objeciones a los mismos.

Un determinado edil, Sr. Richat, a petición propia, comparece para evitar un juicio paralelo, eso afirmó su compañero de partido, Sr. Pedrosa, y aclarar unos hechos acaecidos en la legislatura pasada. Hace su exposición y despues del turno de preguntas, replicas y contrareplicas el tema queda tan confuso o más que estaba, para unos, y aclarado por aclamación, ilegal, no diré popular, para otros.

Y digo lo de aclamación, ilegal, porque al finalizar la comparecencia, nunca debate, porque fué negada la petición, ocurrió algo tan fuera de lugar como es que los seguidores de VCD, en una imitación burda de lo acontecido en los municipios vascos mostraron, con pancartas, sin recato, su fiel apoyo al personaje, a pesar de las, debiles, e inutiles recomendaciones en contra de la primera autoridad.

Utilizar el Salón de Plenos para dar rienda suelta a muestras emociones o adhesiones más o menos acertadas, no es en modo alguno el sistema más democratico, sino por el contrario nos hace merecedores de todas las repulsas que nuestros oponentes nos puedan hacer.

Existen unas normas minimas de comportamiento tanto para los ediles, que en determinadas ocasiones alegan razones fuera de lugar a pesar de los requerimiento de la Alcaldia, hasta en tres ocasiones, motivo casi de expulsión del Pleno, como para los asistentes que, de forma premeditada, convierten la sala en manifetación, con algarabia y arenga popular, para demostrar su apoyo hacia determinada persona a similitud de los partidos ilegales del norte o incluso los indignados de la Puerta del Sol.

Y afirmo, antes, que la actuación es premeditada, porque se introducen en la sala una serie de pancartas para ser mostradas, a pesar de ser ilegal, en un momento determinado como coacción, por algunas personas de confianza liberadas afines al Partido del compareciente para tratar de darle apoyo.

No es un proceder que dignifique a quien lo realiza, pues cualquier atentado contra las instituciones o normas de la Constitución denigran al autor y como consecuencia debilitan la verdad. Para sus actuaciones en público mal ejemplo han tomado tanto los ediles, como los seguidores de VCD. Las descalificaciones, las pancartas y la mayor o menor algarabia no refuerzan la verdad ni la razón, maxime cuando no la tenemos.

La Constitución nos concede derechos pero al propio tiempo nos señala deberes. No es procedente olvidar los ultimos.


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