Actualitat de l´Alt Vinalopó, el Vinalopó Mitjà, l´Alcoià, El Comtat i l´Alacantí
Villena

Artículo de opinión de Ernesto Pardo: «Sé como el sándalo que perfuma el hacha del leñador que lo corta»

P A L M A D A S
«Sé como el sándalo que perfuma el hacha del leñador que lo corta».

Es la segunda vez que hago referencia a esta frase no por la sonoridad de la misma sino por el ejemplo que, de ella, podemos extraer, como tambien por la palpable realidad que desprende como muestra de comprensión hacia el projimo y como concepto derogativo de la «Ley de Talión», que por desgracia cada vez con mayor acrimonía se viene practicando a todos los niveles y en todos los estamentos, producto de la «mala praxis» que se hace de nuestra Constitución.

Recordemos que la Constitución nos la dimos los españoles para establecer la justicia, la libertad y la seguridad, con unos derechos y unos deberes que a todos obligan. Este privilegio entró en vigor el 29 de Diciembre de 1978, con 15.706.007 votos a favor y 1.400-505 en contra, 632.902 votos en blanco y 133.786 nulos. Y cuando se incumple ,nuestra Constitución, se cae en un grave posicionamiento que puede, en algunos casos, ser delito grave.

Con esta base y premisas lo mismo valen mis quejas que las de cualquier projimo y mis opiniones, o actos, a favor o en contra.

En los medios de comunicación leo articulos de opinión cuyos autores, parece ser, se creen en posesión de la verdad, hasta tal punto que sus
«palmas» y palabras de adhesión o agradecimiento valen más que las de otros ciudadanos. Y que sus comentarios, cargados de verdadero matiz partidista, valen más que las simples verdades de quienes se ponen de parte de la razón.

Para ser ecuánimes debemos practicar la humildad y conceder al prójimo la misma capacidad y los mismos derechos. Los mismos calificativos merecen los que hacen «palmas» a unos que a otros.

Realmente debía decirse dar palmadas que es «ruido que se hace golpeando con las palmas de las manos», porque la primera acepción de «palmero», es el que hace o sube a la palma (como dice la canción), bien sea datilera o cocal.

Parece ser que un determinado Sr., en concreto, que semanalmente expone su opinión en los medios escritos es experto en «palmadas» pues sabe las que son un hato de adulación y conllevan servilismo y las que se realizan para todo lo contrario. Si se dan «las palmadas» a favor del equipo de gobierno (lease, con muy buena voluntad Sr. Esquembre), no hay «palmeros» sino por el contrario se aplaudió tal o cual exposición, si es a la inversa y se trata de mostrar adhesión hacía otra persona de planteamiento ideologico distinto, aparece la visceralidad y quienes así actuan son «palmeros» en el sentido más peyorativo de la acepción. Es decir el reparto de derechos y deberes varia según su real saber y entender.

La razón y la aplicación de las leyes no son propiedad privada de unos cuantos que se atreven a juzgar a los demas olvidandose de toda ética aún sabiendo que sus palabras y razones faltan a la verdad y que pueden ser entendidas por terceros como razones con verdadero fundamento. La vara de medir debe ser, solo, una y la meta a alcanzar común, aunque varie el procedimiento, si queremos el bien de nuestro pueblo, por muy primera autoridad que se sea, Yo la verdad pienso que se estan equivocando de mensaje y de comportamiento, y que en Pleno deben ser tratados los asuntos que afecten a Villena, sean o no de urgencia. Por ese camino pierden prestigio las instituciones y por añadidura quienes tienen el deber de hacer que la justicia, la razón y la verdad esten por encima de todo, fuera de componendas e intereses más o menos partidistas. Creo que las muestras, honestas, de adhesión llamese palmadas, son necesarias como demostración de apoyo, no así las frases entredientes de algún edil y las voces elevadas y provocativas de determinado sector en lugares que deben ser respetados. Este sector que viene, ya tiempo, perdiendo la compostura ante todo aquello que no es de su agrado, debe, es mi opinión, cuidar las formas. De este modo recibiran el tratamiento que merecen y saldrán ganando los partidos que representan, Villena y la Democracia.

Ante este tipo de comportamientos ni hago «palmas» ni doy palmadas, por lo tanto no puedo ser su «palmero».


196