El barrio del Rabal de Villena sufrió una gran transformación en la noche de Todos los Santos. Sus sinuosas calles, sus recovecos, sus pronunciadas escaleras fueron el escenario de niñas poseidas, caníbales, espantapájaros, un cementerio y mucha sangre.
Unos cien actores del grupo Las Pencas de la Laguna y los Nabos del Pinar, junto a vecinos del Rabal, transformaron las calles cercanas al castillo de la Atalaya en un pasaje del terror. Con las luces apagadas, y en grupos de 20 personas guiados por un fraile con antorcha.
En total se vendieron cerca de 700 entradas de las que su beneficio, después de cubrir gastos, se destinará a la Asociación de Enfermos de Cáncer de Villena.
Foto de Diario Información.
Les ofrecemos un reportaje de este acto.


