La Asociación de Vecinos El Rabal, con la colaboración de la Concejalía de Casco Histórico, recuperó una de las citas más esperadas del calendario estival en un entorno privilegiado junto al Castillo de la Atalaya.
El casco histórico de Villena volvió a convertirse en un gran punto de encuentro con motivo de una nueva edición de la tradicional Cena a la Luz del Castillo, una iniciativa que reunió a decenas de vecinos y visitantes para disfrutar de una velada marcada por la convivencia, la gastronomía y el ambiente festivo.
El Mirador de la Villa y la Explanada de las Embajadas fueron, un año más, los escenarios elegidos para acoger esta cita, que volvió a llenar de mesas, familias y grupos de amigos dos de los rincones más emblemáticos de la ciudad, con el Castillo de la Atalaya como telón de fondo.
Cada participante acudió con su propia cena para compartir una noche al aire libre en un ambiente cercano y familiar, mientras la organización ponía a disposición de los asistentes todo lo necesario para el desarrollo de la actividad, desde mesas y sillas hasta mantelería, música ambiental y servicios de apoyo.
Con motivo de esta celebración, también tuvimos la oportunidad de conversar con Luisa Aroca, presidenta de la Asociación de Vecinos El Rabal, quien destacó la importancia de mantener vivas este tipo de iniciativas que fomentan la convivencia vecinal y ayudan a dinamizar el casco histórico durante los meses de verano.
Aroca puso en valor la implicación tanto del vecindario como de las personas que cada año participan en esta cena, consolidada ya como una de las actividades estivales con mayor tradición en Villena y una oportunidad para disfrutar del patrimonio histórico desde un ambiente distendido y participativo.
La Cena a la Luz del Castillo volvió así a demostrar que pequeños gestos, como compartir una mesa bajo las estrellas, siguen siendo capaces de reunir a generaciones de villenenses alrededor de uno de los enclaves más representativos de la ciudad.







