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Villena

La Diputación de Alicante entrega en Villena la Medalla de Oro de la Provincia a título póstumo al compositor Ruperto Chapí

El presidente de la Diputación de Alicante, José Joaquín Ripoll, entregará esta tarde en el Teatro Chapí de Villena la Medalla de Oro de la Provincia a título póstumo a Ruperto Chapí.
Con esta distinción, la más alta que concede la institución provincial, se reconoce la relevancia internacional de la figura del compositor, su importancia sociológica y la relación que durante toda su vida mantuvo con la provincia de Alicante a través de su Villena natal.
Previamente a la entrega de la Medalla de Oro, que recogerá la bisnieta de compositor, Mª Ángeles Tejedor, Ripoll y la alcaldesa de Villena, Celia Lledó, depositarán una corona de laurel en el monumento dedicado al maestro, ubicado frente a la fachada principal del teatro.
La concesión de la Medalla de Oro fue aprobada por el Pleno de la institución provincial durante el año 2009 coincidiendo con el centenario de la muerte de Ruperto Chapí. La iniciativa, promovida por el Ayuntamiento de Villena, contó con la adhesión de multitud de organismos, entidades y particulares, tanto de la provincia como de fuera de ella.
Ruperto Chapí está considerado el creador lírico-dramático español más importante de todos los tiempos. Una de sus principales aportaciones fue la revitalización de la zarzuela y su liderazgo entre 1880 y 1909 fue absoluto. Durante los treinta años en los que llevó a cabo su labor, figura como uno de los pocos valedores de la zarzuela clásica grande, heredera de Barbieri Arrieta y Gaztambide.
Chapí ha traspasado nuestras fronteras y actualmente su obra se representa por los teatros más importantes del mundo y con las voces más afamadas. Es el caso de la ópera “Margarita la Tornera”, estrenada en el Teatro Real por el tenor Plácido Domingo. Alemania, Italia, Portugal, Francia y, principalmente, Cuba y Argentina son algunos de los países que han visto su obra representada.
Su relevancia sociológica queda demostrada a través de la trascendencia de algunos de los hechos que jalonaron su vida, como fue la creación de la Sociedad de Autores de España, actualmente la SGAE. Su entierro, al que asistieron decenas de miles de personas, presidido por el ministro de Instrucción Pública y con la participación de figuras como Pérez Galdós o Blasco Ibáñez, refleja claramente la gran influencia que en la época tuvo Chapí.
Un ilustre alicantino
Ruperto Chapí Lorente nació en Villena el 27 de marzo de 1851 en el seno de una familia humilde. Su padre, barbero de profesión y amante de la música, enseñó a sus hijos solfeo, casi al mismo tiempo que a leer y a escribir. Con nuevo años, comenzó a tener contacto con la ópera a través de la biblioteca de un tío suyo, familiarizándose con partituras para canto, piano y ópera italiana.
A los doce años, animado por el director de la Banda de Música de Villena y tras componer su primera zarzuela, “Estrellas del Bosque”, Ruperto Chapí se traslada a estudiar al Conservatorio de Madrid, donde logra el Primer Premio de Fin de Carrera.
En el Circo Price estrena la zarzuela “Abel y Caín” y en 1874 “La hija de Jefté” en el Teatro Real, consiguiendo una beca para viajar a París y a Roma, donde comienza a componer sus primeras óperas y otras sinfonías como “Escenas de capa y espada”, “Sinfonía en re” y “Polaca de concierto”.
En 1978, tras regresar a España, su carrera de compositor de zarzuelas empieza a adquirir un gran éxito con obras como “La tempestad”, “La Bruja”, “El rey que rabió”, “El tambor de granaderos”, “Curro Vargas” y, sobre todo, “La Revoltosa”, sainete lírico con letra de Carlos Fernández Shaw y que supuso una cima en su carrera, en la que estrenó hasta casi 200 obras del llamado género chico.
Chapí también compuso música de cámara (cuatro cuartetos), obra sinfónica, como “Fantasía morisca” o el poema sinfónico “Los gnomos de La Alhambra”, y música para orquesta. Compuso, asimismo, varias óperas, entre las que destaca “Margarita la tornera”, su última gran composición y, probablemente, la más importante.


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