Ayer tras los pertinentes aplausos de las 8 de la tarde, me dispuse a salir a correr…, cuando salí a la calle, se me cayó el alma a los pies, no digo todos pero la mayoría incumplía las mas elementales normas, sobre todo hacer deporte en pareja. Es inaudito, todos en pareja, ya sea andando o en bici y no digo nada de los que iban en grupo, gente corriendo en pareja (solo se puede pasear con pareja que convivas no hacer deporte) y gente en bici uno detrás de otro pegados. Incluso un señor de al menos 90 años paseando tan tranquilo, quiero que pensar que despistado intentando llegar a tiempo a su casa.
Cuando ví aquello sentí vergüenza ajena de mis paisanos, de los míos, mis villeneros y villeneras, (hablo de los que ví) y no pude borrar de mi cabeza la imagen de Moisés cuando bajo del monte Sinaí con las tablas de la ley y vió a todos los judios de juerga y descontrol aprovechando que se había ido a por el BOE de áquella época.
Somos así, que le vamos hacer, que pronto se nos han olvidado los 48 días presos en casa, para que ahora que nos han dado bastantes horas de reláx las utilicemos para infringir las normas.
‘covidiots’ (covidiotas) que los medios y la población general utilizan en EEUU para describir a las personas que ponen en riesgo de coronavirus a otras personas por no cumplir las normas pero bien se puede aplicar aquí mismo.
Ni que decir tiene que en cuanto pude puse pies en polvorosa dirección hacía El Morrón donde no me encontré con nadie. Por favor respetemos las normas, y sobre todo respetemos a quienes las respetan, o de nuevo volveremos al talego.
Por desgracia me da la impresión que somos una minoría los que respetamos las normas y no una mayoría, que es lo que debería ser, crucemos los dedos o rezemos para que esto no sea un paso hacía atrás. Hasta que no llegue una vacuna debemos de ser hiperprecavidos y no bajar la guardia. Venga Villena que nosotros sabemos hacerlo mejor, mucho mejor.


