Durante la mañana de hoy, se está procediendo al tapado y protección de las palmeras que hay en la ciudad para prevenir de las fuertes heladas del invierno. Según nos comentó uno de los palmereros, José María, calificó de lamentable y abandono de que en los últimos cuatro años no se realizara el oportuno mantenimiento para cuidar las palmas.
Es una lástima que los anteriores responsables no se dieran cuenta que la palmera necesita un cuidado más cuando entramos en la estación de invierno. Lo que puedo decir que hay muchas que ya no volverán a resucitar por no cuidarlas. Estamos intentando por todos los medios arreglarlas pero insisto el estado de abandono es patente.
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La edil de Medio Ambiente, Mª Paz Poveda, criticó a su antecesor por descuidar las palmeras y no hacer nada durante los últimos cuatro años, hemos tenido que actuar rápidamente para recuperarlas, es una lástima el estado que se encontraban.
Además se afirma que hay algunos troncos que están muy secos y si hiciera aire por la zona del paseo peligran que se caigan ocasionando una desgracia.
LA PODA DE PALMERAS
Las palmeras son muy diferentes a los árboles. Una de las diferencias más notorias es que en la mayoría de los casos solo tienen una yema apical generatriz situada en el interior del estipe (tronco), justo debajo del penacho de hojas. Si esta yema se daña, las palmeras padecen alteraciones morfológicas como la bifurcación del tronco, otras malformaciones, o mueren. Solo tienen crecimiento secundario en sus primeros estadios de desarrollo hasta que alcanzan el grosor de estipe definitivo. No tienen la capacidad de regenerar los tejidos dañados, por lo que hay que evitar las heridas.
Desde el punto de vista de la biología, es mejor no podar las palmeras, ya que las hojas secas las protegen de los agentes meteorológicos, sol, frío, vientos salinos, además de proporcionarles materia orgánica cuando se desprenden. La poda es pues, una necesidad creada por motivos de seguridad, necesidades de adaptación a las características del emplazamiento, ornamentales, estéticos y otras condiciones. Si decidimos podar, debemos de respetar el máximo de hojas verdes posible, siendo el óptimo la eliminación solo de las que están muertas. No es cierto que las palmeras crecen más cuantas más hojas le quitas, si no al contrario, al quitar hojas verdes reducimos su capacidad fotosintética y por lo tanto nutricional, produciéndole un gran estrés. La eliminación de muchas hojas verdes puede causar un pronunciado estrechamiento del estipe.


