Zanemi. Si bien, el germen de este proyecto se remonta muchos años atrás. Generación tras generación, la vocación por la tierra ha ido calando en sus componentes -originariamente una familia donde cada uno ocupaba un puesto imprescindible-, lo que ha ido evolucionando hacia una compañía donde cada persona que se ha sumado a la empresa ha sido contagiada por la tradición, la pasión y la vocación originarias, hasta sentirse parte de ella.
Les define la tradición, por mantener la forma de hacer las cosas en el campo, el trato directo, el carácter honesto y el amor por la agricultura, la pasión, -que les sirve de despertador cuando aún no ha salido el sol-, por hacer las cosas bien y satisfacer en todo momento a sus clientes y no fallarles nunca.
La vocación, porque disfrutan del trabajo, sembrando los campos, viendo crecer los productos, y recogiéndolos para hacer que lleguen a cada punto de venta.
Pero también les define la evolución, puesto que, pese a estar impregnados de la esencia de los agricultores han sabido adaptarse a los nuevos tiempos incluyendo maquinaria, procesos y equipo humano experto en diferentes áreas para competir en el mercado y ofrecer el mejor servicio a sus clientes.
Ofrecen un producto de máxima calidad. Para ello, como profesionales y expertos, hacen un seguimiento desde la plantación hasta la puesta en su punto de venta y siguen un protocolo que garantiza que lleguen a la mesa hortalizas y verduras de primera.
El equipo es importante para Zanemi. Un grupo humano formado por agricultores con visión de futuro, expertos en diferentes materias agrícolas, operarios y gestores, generando una cadena difícil de romper, que les permite mirar siempre al futuro, explorando el mercado y adaptándose a las nuevas tendencias de consumo para que el consumidor final pueda disfrutar de lo mejor en su mesa.


