Salinas puso el broche final a la Semana Santa con la celebración del Domingo de Resurrección, una jornada marcada por la alegría, la tradición y la participación de vecinos y visitantes.
Tras los días de recogimiento propios de la Pasión, la localidad vivió un cambio de tono con actos que simbolizan la resurrección de Jesucristo, el momento más importante del calendario cristiano y el inicio del tiempo de Pascua.
Como es habitual en muchas localidades de la provincia de Alicante, la jornada estuvo protagonizada por los actos litúrgicos y la procesión del Encuentro, uno de los momentos más emotivos del día. En este acto simbólico se representa el encuentro entre Cristo Resucitado y la Virgen, escenificando la alegría tras la resurrección.
El ambiente fue muy diferente al de jornadas anteriores: las calles se llenaron de luz, música y color, con una mayor presencia de familias y un carácter más festivo. En la tradición alicantina, este día se vive con campanas, música y muestras de júbilo colectivo, marcando el final de la Semana Santa.
Además de los actos religiosos, el Domingo de Resurrección en Salinas estuvo acompañado por las tradiciones populares de Pascua, muy arraigadas en toda la Comunitat Valenciana. Muchas familias aprovecharon la jornada para reunirse y disfrutar del entorno natural, en una antesala del Lunes de Pascua, donde es habitual salir al campo y compartir la tradicional mona.
Estas costumbres reflejan el carácter social y familiar de la celebración, que combina religión y convivencia, y que forma parte de la identidad cultural de los municipios del interior de la provincia.







