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Alacant Mutxamel

La operación contra una red de inmigración irregular se salda con registros en Alicante y Mutxamel

La Policía Nacional y Vigilancia Aduanera detienen a cinco personas e intervienen en una finca de Mutxamel una lancha de gran potencia presuntamente utilizada por la organización

 Agentes de la Policía Nacional y de la Dirección Adjunta de Vigilancia Aduanera (DAVA) han desarticulado una organización criminal presuntamente dedicada a introducir inmigrantes desde Argelia mediante lanchas rápidas. La investigación, desarrollada con una participación destacada de unidades de Alicante, ha incluido registros en la capital provincial y en Mutxamel, donde fue intervenida una de las embarcaciones supuestamente utilizadas por el entramado.

La operación se inició a comienzos de julio por los grupos UCRIF III de las brigadas de Extranjería y Fronteras de Alicante y Murcia, en coordinación con el Servicio Marítimo de la Unidad Combinada de Alicante, adscrito a Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria.

En total han sido detenidas cinco personas y se han incautado dos embarcaciones equipadas con motores de gran potencia. Dos de los arrestados han ingresado en prisión provisional por decisión judicial.

Una embarcación intervenida en una finca de Mutxamel

La vertiente alicantina de la investigación permitió localizar al supuesto responsable de suministrar combustible en alta mar a las embarcaciones de la organización. Tras su detención, los agentes practicaron dos registros en la provincia.

En una vivienda de Alicante se localizó un revólver de calibre 8 milímetros y diez cartuchos de munición de 9 milímetros. En una finca de Mutxamel se intervino una lancha semirrígida con un motor de gran caballaje, además de la furgoneta y el remolque empleados presuntamente para transportarla desde tierra firme hasta el mar. También fue localizada una pistola de balines.

A este quinto detenido se le atribuyen inicialmente los delitos de pertenencia a organización criminal, favorecimiento de la inmigración irregular y tenencia o depósito de sustancias inflamables, explosivas o incendiarias.

Según los investigadores, el grupo ocultaba y modificaba las embarcaciones después de varios viajes para dificultar su identificación en puertos y lugares de amarre. Entre otras actuaciones, les cambiaba el nombre, alteraba las matrículas o modificaba los asientos.

 

Un menor herido de gravedad durante la huida

La investigación comenzó después de que los agentes tuvieran conocimiento de la llegada a Águilas, en la costa murciana, de una lancha rápida con al menos 24 personas de origen argelino, cuatro de ellas menores de edad.

Días después, las autoridades detectaron en alta mar una embarcación que esperaba ser abastecida de combustible por otra lancha dedicada al denominado “petaqueo”. Al advertir la presencia policial, sus tripulantes obligaron, según la Policía, a los 24 ocupantes a saltar al agua sin elementos de salvamento y emprendieron la huida a gran velocidad.

Durante la maniobra, la hélice de uno de los motores alcanzó a un menor de 15 años, que sufrió heridas graves en el pectoral derecho y en ambas extremidades. El adolescente fue rescatado, trasladado de urgencia a un hospital e intervenido quirúrgicamente.

Tras una persecución en mar abierto y en condiciones meteorológicas adversas, los agentes detuvieron a los cuatro hombres que se encontraban a cargo de la embarcación. Se les investigó por pertenencia a organización criminal, favorecimiento de la inmigración irregular, contrabando, lesiones y desobediencia grave a los agentes de la autoridad. Dos de ellos ingresaron en prisión provisional.

Los ocupantes arrojados al mar tuvieron que ser rescatados y varios necesitaron maniobras de reanimación cardiorrespiratoria, ya que no sabían nadar y habían tragado agua. Muchos presentaban además quemaduras de primer y segundo grado en piernas y glúteos, atribuidas al contacto de la gasolina derramada dentro de la lancha con el agua salada.

 

Viajes de hasta 10.000 euros por persona

La organización cobraba presuntamente entre 6.000 y 10.000 euros a cada viajero para trasladarlo desde Argelia hasta España. Los pagos se realizaban a través de familiares, generalmente en efectivo o mediante el sistema informal de transferencia de fondos conocido como “hawala”.

Las embarcaciones podían transportar a más de 20 personas en cada travesía. Según la investigación, el entramado aprovechaba además los viajes de regreso para trasladar sustancias estupefacientes entre ambas costas y disponía de medios como sistemas de comunicación por satélite.

Una de las lanchas interceptadas medía unos 12 metros de eslora y estaba equipada con dos motores fueraborda de 300 caballos. Su valor podría superar los 160.000 euros, lo que, a juicio de los investigadores, evidencia la capacidad económica y logística de la organización desarticulada.


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