Los músicos Bernat Cucarella y Alba Francés culminan una semana de creación en Villena con una propuesta que combina clarinete, electrónica e imagen y que mostrarán al público este viernes a las 11.30 horas
¿Puede un clarinete producir la sensación de escuchar varias voces al mismo tiempo? Esa es una de las preguntas que durante los últimos días ha ocupado a Bernat Cucarella y Alba Francés, dos músicos valencianos que han convertido la ermita de San Antón de Villena en su particular espacio de experimentación y creación.
Cucarella, compositor, y Francés, clarinetista, participan durante esta semana en una residencia artística que les ha permitido trabajar conjuntamente en un proyecto centrado en ampliar las posibilidades sonoras y escénicas de un instrumento concebido tradicionalmente para producir una única línea melódica.
El resultado de estos días de investigación podrá conocerse este viernes a las 11.30 horas en la propia ermita de San Antón, donde ambos ofrecerán una presentación abierta al público.
La propuesta tendrá formato de concierto didáctico, de manera que los asistentes no solo podrán escuchar el resultado artístico, sino también conocer cómo se ha desarrollado el proceso creativo y las técnicas utilizadas para transformar y ampliar el sonido del clarinete.
De una sola voz a múltiples capas sonoras
El punto de partida del proyecto está precisamente en las características del instrumento. El clarinete es monofónico, pero Cucarella y Francés investigan diferentes recursos que permiten llevarlo más allá de esa concepción tradicional.
Durante su estancia en Villena han combinado técnicas instrumentales, recursos electrónicos y elementos visuales con la intención de generar diferentes planos y texturas a partir de la interpretación.
La investigación, además, no comenzó esta semana. Cucarella lleva varios años trabajando sobre esta idea y una primera etapa del proyecto se desarrolló en otra residencia artística, entonces desde una perspectiva exclusivamente acústica.
La estancia en San Antón ha permitido dar un nuevo paso. La incorporación de medios electrónicos, pantalla y proyecciones abre ahora nuevas posibilidades y acerca el proyecto hacia una propuesta en la que música e imagen dialogan sobre el escenario.
Durante la presentación también podrá escucharse parte de aquel trabajo acústico inicial, permitiendo comprobar la evolución experimentada por la investigación.
Una semana para dedicarse exclusivamente a crear
La residencia ha proporcionado a los dos músicos algo especialmente valioso dentro de cualquier proceso artístico: tiempo y espacio para experimentar.
La ermita de San Antón se ha convertido durante estos días en su lugar de trabajo, con autonomía para organizar ensayos, realizar pruebas y desarrollar las diferentes ideas sin las limitaciones habituales de horarios.
Esa libertad creativa es precisamente uno de los aspectos que ambos artistas han valorado especialmente de su paso por Villena.
La posibilidad de disponer durante una semana de un espacio dedicado exclusivamente a la creación les ha permitido avanzar en un proyecto que esperan continuar desarrollando en el futuro hasta convertirlo en una propuesta de concierto de mayor recorrido.
Una iniciativa para recuperar también proyectos culturales
La llegada de Cucarella y Francés a Villena está relacionada con las iniciativas desarrolladas para apoyar al sector cultural afectado por la DANA de Valencia.
La residencia cuenta con el respaldo del Ministerio de Cultura, a través de la Oficina de Recuperación Cultural, dentro de un programa dirigido a profesionales que sufrieron las consecuencias del temporal.
El proyecto contempla residencias remuneradas para creadores de diferentes disciplinas, entre ellas música, teatro y danza, proporcionándoles espacios donde retomar o desarrollar sus trabajos artísticos.
En el momento de la DANA, Bernat Cucarella y Alba Francés residían en Catarroja, una de las localidades especialmente afectadas.
Aunque su vivienda no sufrió daños de consideración, las consecuencias del desastre alteraron de forma importante su día a día. Perdieron su vehículo y las dificultades de movilidad repercutieron también en su actividad profesional, especialmente en el caso de Francés, cuyo trabajo requiere desplazamientos frecuentes.
La situación les obligó además a abandonar temporalmente Catarroja y permanecer durante varios meses en casa de sus familiares.
Villena, una parada para continuar creando
Meses después de aquella experiencia, la estancia en Villena ha supuesto la oportunidad de recuperar tiempo para un proyecto que había comenzado años atrás y explorar nuevos caminos para hacerlo crecer.
Durante una semana, un espacio patrimonial como San Antón ha cambiado parcialmente de función para convertirse en lugar de ensayo, investigación y experimentación musical.
La experiencia culminará este viernes a las 11.30 horas, cuando las puertas de la ermita se abran al público para compartir el trabajo realizado.
Será el momento de comprobar hasta dónde puede llegar el sonido de un solo clarinete cuando la interpretación tradicional se encuentra con la electrónica, la imagen y la experimentación contemporánea.







