Desde sus comienzos, la comunidad cristiana de Beneixama tuvo como titular a San Juan Bautista, y veneró con especial devoción la Natividad de la Virgen, celebrando sus fiestas del 24 de junio y 8 de septiembre. Ambas devociones reflejan el recuerdo de los primeros señores cristianos vinculados a la orden militar de San Juan .
Ambas fiestas han transcurrido indisolublemente unidas en nuestras costumbres y tradiciones más arraigadas. Si bien la fiesta en honor a San Juan Bautista es anterior a nuestras fiestas de moros y cristianos, pronto esta fiesta quedará vinculada a las fiestas de moros y cristianos celebradas en Beneixama desde fecha anterior al 1839. La fiesta de San Juan se encuentra totalmente consolidada en nuestra población, siendo la segunda fiesta más importante de Beneixama tras las patronales de septiembre.
En el sábado anterior al 24 de junio de cada año, las cuatro comparsas y filaes (cristianos, estudiantes, labradores y moros), participaron en una cena en sus respectivos masets y una multitudinaria entraeta discurre por las calles de costumbre. La noche finaliza con la tradicional verbena de San Juan en un ambiente de pleno verano y con gran asistencia de público hasta el amanecer.
En la tarde-noche del 23 de junio y como marca la tradición, Beneixama revive uno de sus días más arraigados y costumbristas. Al anochecer y acompañados de la Sociedad Musical La Pau se recogen las banderas de sus respectivos masets. Seguidamente es el turno del ángelus, izada de las banderas institucionales y acto seguido comenzará el pasacalle de las hogueras. Alrededor de 50 hogueras se encienden por las calles de la población en un ritual ancestral y mundialmente seguido en la noche de San Juan. El pasacalle dará paso a las concurridas cenas de familiares, vecinos o amigos, que sirviéndose de las brasas de las hogueras, darán buena cuenta del embutido de la zona.


