22 de abril de 2020.- LA UNIÓ de Llauradors ha elaborado un estudio sobre la campaña de la fruta de verano (albaricoque, melocotón-nectarina y ciruela), cuya conclusión más destacada es que la adversa meteorología de los últimos meses ha provocado una merma de cosecha del 34% en la provincia de Alicante y unas pérdidas estimadas que son superiores a los 4 millones de euros.
La reducción de producción se debe a una concatenación de adversas condiciones meteorológicas. En primer lugar, un invierno con temperaturas altas que ha provocado la necesaria falta de horas frío en los cultivos; posteriormente un mes de marzo muy lluvioso, con exceso de humedad y pocas horas de sol que ha traído una polinización defectuosa y un mal cuajado de los frutos.
Por cultivos en el albaricoque la reducción media de cosecha se cifra en el 53% y las pérdidas para los productores serán de unos 1,9 millones euros, lo que representará más de la mitad de las pérdidas económicas totales de la fruta de verano en la provincia de Alicante.
En melocotón-nectarina-paraguayo y pavía el descenso previsto será de un 15% con unas pérdidas cifradas en más de 1 millón de euros. Por lo que se refiere al ciruelo las perspectivas de producción indican un decremento del 40% y unas pérdidas para los agricultores de 1,14 millones de euros.
Sin precios
LA UNIÓ resalta que por el momento no existen precios en ninguna lonja ni por parte de ninguna Administración para comparar respecto a las mismas fechas de la pasada campaña y conocer así la tendencia. El descenso de la producción tanto en la Comunitat Valenciana como en el conjunto de zonas productoras del Estado, junto al aumento general de consumo de frutas y hortalizas por el Covid-19 debería servir, en condiciones normales, para que los precios de la fruta aumenten en origen. Sin embargo, existe preocupación en el sector por desconocer la evolución de las cotizaciones y por ver la marcha de las exportaciones.
Mano de obra y logística
En relación a una posible falta de mano de obra no se prevén demasiados problemas, salvo momentos puntuales en almacenes; pero sí que existe cierta preocupación por temas logísticos como el de los desplazamientos de los trabajadores para la recolección en campo con las limitaciones impuestas por el Covid-19 que aumentarán los costes.


