Esta festividad nace de la espontaneidad de la población en la noche más mágica del año como es la noche de reyes. Se trata de una tradición que data del siglo XVII, tras la repoblación del municipio después de la expulsión de los moriscos.
En la tarde-noche del 5 de enero, la localidad de Petrer hace ruido y llama a los Reyes Magos con las fallas, que se ruedan haciendo círculos de fuego con la intención de que Sus Majestades sepan llegar hasta la ciudad siguiendo la luz que hacen estas antorchas.
Históricamente, en esa noche los más pequeños tenían que indicar a los Reyes Magos dónde estaba la villa de Petrer para que no pasaran de largo con los regalos, y para ello utilizaban sartenes, tapaderas y otras piezas del menaje de la cocina que, unidas, se arrastraban para hacer ruido.
Tras nuestra visita pudimos conocer la tradición y el proceso para poder hacer y rodar las fallas sin ningún problema. Unos talleres que Petrer aceptó y completó para conseguir el disfrute máximo de la fiesta de la Cabalgata de los Reyes Magos.


