Las Fiestas de Moros y Cristianos llegaron anoche a su fin pero en realidad no han acabado porque, simplemente, los petrerenses no las dan por terminadas. Entran, en realidad, en un paréntesis hasta el fin de semana del 27 y 28 de junio en el que la población se volcará con los actos programados para renovar los Votos que los vecinos del pueblo le ofrecieron cuatro siglos atrás a San Bonifacio Mártir, para que fuese su patrón protector. Era el año 1614.
A las cuatro y media de la tarde comenzaba la Subida del Santo hasta la ermita disparando al alardo todas las comparsas. Los capitanes, por su parte, hacían ostentación de sus graciosas rodelas mientras éstas repetían su tradicional danza y saludo. Primero la imagen del Santísimo Cristo y tras ella la de San Bonifacio, Mártir.
Las familias festeras ostentarán los cargos del próximo año sin que ninguna fila tenga que asumir la responsabilidad por la falta de candidatos. El emotivo cambio de banderas en la ermita, tras la Misa de Gracias, despertó una gran expectación. Bajaron entonces las comparsas desde la ermita, orgullosos los festeros de sus nuevos capitanes, disparando éstos al alardo hasta el final del carrer Nou y, desde allí, por las calles San Vicente, José Perseguer y Cánovas del Castillo hasta llegar a San Bartolomé.


