Después de lucir las palmas, con un sol espléndido el domingo por la mañana, Villena se volvió a emocionar durante la tarde con procesión de la Virgen de la Esperanza, popularmente conocida procesión de las mantillas, con la que se le dio la bienvenida a los nuevos integrantes de los costaleros de la Virgen de la Soledad y de la Esperanza.
Una banda de cornetas abría la procesión seguida del alumbrado, mientras los costaleros portaban la imagen de la Virgen de la Esperanza, elevando las andas al cielo entre aplausos del público que se aglutinaba a lo largo del recorrido. La seguían, como manda el protocolo, la directiva de las cofradías y las autoridades municipales encabezadas por la Alcaldesa de la ciudad de Villena, Celia Lledó.
A las seis de la tarde muchos villeneros llenaban el interior de la iglesia arcedienal de Santiago para presenciar la misa. También, en la Plaza se abarrotada de fieles que esperaban la salida de las imágenes de la procesión. Eran los nazarenos de la Hermandad cuando encendían sus cirios. Los sones del himno nacional, interpretados por la Sociedad Musical Ruperto Chapí, anunciaban la salida de la talla entre aplausos. Partiendo desde Santiago, y precedida por la comitiva de ochenta señoras y señoritas que portaban las tradicionales teja y mantilla española, la procesión continuaba por la calle Capitán López Tarruella y Corredera hasta las Trinitarias. Más tarde proseguía por la calle Isabel la Católica para enfilar la Puerta Almansa y regresar al punto de inicio. Tras algo más de 3 horas se completaba un recorrido y una procesión que cada año se supera a sí misma y congrega a mayor número de espectadores.
La primera edil de la ciudad, visiblemente emocionada hizo pública su devoción hacia la Virgen de la Esperanza y manifestó su predisposición a la hora conservar las tradiciones de la localidad.


