Las Fiestas de Moros y Cristianos de Elda vivieron este viernes una de las jornadas más emotivas y participativas de todo el calendario festero. La ciudad volvió a echarse a la calle para disfrutar de una programación marcada por la tradición, la música y el protagonismo de los más pequeños.
La mañana comenzó con el acompañamiento del estandarte de San Antón desde la Casa de la Viuda de Rosas hasta la ermita del santo, en un acto acompañado por disparos de arcabucería y la participación de representantes de las distintas comparsas.
Posteriormente tuvo lugar uno de los momentos más esperados de la jornada: el tradicional traslado de la imagen de San Antón hasta la iglesia de Santa Ana. Decenas de festeros y vecinos acompañaron al patrón de los Moros y Cristianos en un recorrido cargado de emoción, mientras la AMCE Santa Cecilia interpretó el tradicional pasodoble A San Antón a la llegada de la imagen al templo.
Además, la jornada estuvo marcada por la entrega oficial del diploma que acredita a los Moros y Cristianos de Elda como Fiesta de Interés Turístico Internacional, un reconocimiento que supone un importante impulso para la promoción cultural y turística de la ciudad y que fue recibido con gran satisfacción por parte del mundo festero.
SALIDA DEL SANTO
Tras este acto institucional, tuvo lugar uno de los momentos más emotivos del día: el traslado de San Antón desde su Ermita hasta la parroquia de Santa Ana. Decenas de comparsistas, autoridades y vecinos acompañaron al patrón de las fiestas en un recorrido cargado de sentimiento y tradición por las calles de Elda.
Ya por la tarde, el protagonismo fue para los más pequeños con la celebración del tradicional Desfile Infantil. Centenares de niños y niñas pertenecientes a las distintas comparsas recorrieron el itinerario festero mostrando la ilusión y el futuro de unas fiestas que continúan transmitiéndose de generación en generación.
1ª parte:
2ª parte:
3ª parte:
4ª parte:
La elevada participación registrada durante toda la jornada volvió a poner de manifiesto el arraigo de los Moros y Cristianos en la ciudad y el ambiente especial que se vive este año tras la obtención del reconocimiento internacional.
Concluyó así una jornada histórica para Elda, en la que la emoción, la tradición y el orgullo festero fueron los grandes protagonistas.







