La Parroquia de Santa María de la Asunción recuperó un año más esta singular procesión, que cada 14 de agosto reúne a fieles y vecinos en torno a una de las representaciones marianas más particulares de la ciudad.
El barrio del Rabal de Villena volvió a vivir el pasado viernes, 14 de agosto, una de sus citas religiosas más singulares con la procesión de Nuestra Madre Santísima en su Dormición. La imagen recorrió las calles del histórico barrio en la víspera de la solemnidad de la Asunción, manteniendo una tradición recuperada en los últimos años por la Parroquia de Santa María.
La procesión se ha convertido en uno de los actos centrales de las fiestas patronales de la parroquia, que este año se desarrollaron durante los días 14 y 15 de agosto. Las celebraciones estuvieron precedidas por el novenario dedicado a la Virgen de la Asunción, celebrado entre el 5 y el 13 de agosto, junto a un triduo con diferentes charlas marianas.
Una imagen singular de María
La protagonista de la jornada fue la imagen de Nuestra Madre Santísima en su Dormición, que representa a la Virgen María yacente antes de su Asunción. Se trata de una iconografía poco habitual dentro de las representaciones marianas y que cuenta con una larga tradición histórica.
La escena de la Dormición representa el tránsito de María previo a su Asunción y tiene sus raíces en antiguos relatos y tradiciones cristianas. En Villena, esta representación adquiere un significado especial cada 14 de agosto, cuando la imagen abandona el templo de Santa María para encontrarse con los vecinos del Rabal.
La procesión había permanecido durante años fuera del calendario religioso de la ciudad, pero fue recuperada recientemente gracias al impulso de la Parroquia de Santa María y de su párroco, Rodrigo del Rosario López. Desde entonces, ha ido consolidándose nuevamente como una de las estampas más características de las celebraciones de agosto en este barrio villenense.
Una jornada dedicada a la Dormición
Los actos del viernes comenzaron a las diez de la mañana con la Misa de Víspera de la Asunción. Tras la celebración, la iglesia permaneció abierta durante toda la jornada para permitir a vecinos y visitantes acercarse a contemplar y venerar la imagen de la Virgen en su Dormición.
Ya por la tarde, a las siete, tuvo lugar el rezo del Santo Rosario y, media hora después, la Misa de Víspera de la Fiesta de la Asunción.
Al finalizar la celebración religiosa llegó el momento más esperado. Nuestra Madre Santísima en su Dormición salió en procesión por las calles del Rabal, acompañada por los fieles en un recorrido que volvió a llevar esta particular representación de María al corazón de uno de los barrios con mayor historia de Villena. La jornada concluyó con una solemne bendición.
Tradición, patrimonio y vida de barrio
La recuperación de esta procesión supone también una apuesta por conservar el patrimonio religioso e inmaterial de Villena. Santa María de la Asunción y el barrio del Rabal mantienen una estrecha relación histórica, y la salida de la Virgen Dormida permite recuperar una tradición que vuelve a integrarse progresivamente en la vida cultural y religiosa de la ciudad.
La celebración tuvo continuidad el sábado 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de María. A las once de la mañana se celebró la Misa Solemne en la Parroquia de Santa María, seguida de una salutación a la Virgen. Posteriormente, los asistentes compartieron un refrigerio como cierre de las fiestas patronales.
Con esta nueva salida procesional, Villena mantiene viva una celebración recuperada hace apenas unos años, pero estrechamente relacionada con una tradición mariana de siglos de antigüedad. La imagen de la Virgen yacente recorriendo las calles del Rabal volvió a dejar una de las estampas más particulares de las celebraciones de la Asunción en la ciudad.







